jueves, 29 de septiembre de 2011

"Piedraluna", Maga



Ella salió de casa con la vía láctea
tatuada en la cara mientras murmuraba :
¿cómo pueden hablar de lo que no saben?,
¿cómo pueden hablar de lo que no saben?

Si me dan la espalda no sabrán
cuanto sol le he vendido al mar por tempestad.

Ella salió de casa con la vía láctea
tatuada en la cara mientras murmuraba.
Iba leyendo lo que el cielo escribía
con sombras sobre la acera gris.

¿Cómo pueden hablar de lo que no saben?
¿Cómo pueden hablar de lo que no saben?

Si me dan la espalda no sabrán
cuanto sol le he vendido al mar por tempestad.

Si ya tienen el rumor, ¿para ...
... para qué quieren la verdad?
la verdad ...
la verdad ...
la verdad ...
la verdad ...

martes, 27 de septiembre de 2011

Hacia lo Salvaje

Portada extraída de Google Imágenes
Hoy ha salido a la venta el nuevo disco de Amaral. El single, Hacia lo Salvaje, prometía y parece ser que las expectativas generadas por el grupo maño una vez más han sido cumplidas e incluso me atrevo a decir que superadas con creces. 

Han dejado la que era su discográfica y han creado su propio sello discográfico, Antártida, nombre de una de las nuevas canciones. El sonido es más eléctrico, mucho más potente y personal. Destacan unas letras y unos arreglos muy cuidados. Se nota que es un disco hecho con mimo e ilusión. Eva y Juan se han tirado a la piscina, han hecho lo que les ha dado la gana y la faena les ha salido redonda, nunca mejor dicho. Qué bueno es que uno de los grupos punteros del panorama musical español anteponga la calidad a la comercialidad. Amaral ha vuelto para arrastrarnos a todos hacia lo salvaje de sus acordes.


Youtube sigue sin dejarme poner los enlaces bonitos.

Ahora toca ahorrar para comprar el cd...

lunes, 26 de septiembre de 2011

Canción "de llorar"

Perfecta para los días tontos:


Youtube no me deja poner el enlace bonito para que podáis ver el vídeo desde aquí, lo siento. Gracias por pasármela, Nere.


viernes, 23 de septiembre de 2011

1.269

Anteanoche fui siguiendo la ejecución de Troy Davis minuto a minuto vía Twitter, igual que miles de personas a lo largo y ancho del mundo. La esperanza reinó durante varias horas con las afirmaciones de periodistas americanos que triunfantes informaban que se había parado la ejecución. Los mensajes de alegría plagaron la red social y desoímos a los que aseguraban que tan sólo estaban alargando su agonía. A eso de las 4.30h de la mañana me fui a la cama con la esperanza de que cuando abriese los ojos, Davis no hubiera cerrado los suyos para siempre.


A las 7h me levanté rápidamente de la cama y me planté delante del ordenador. Entré en El País y vi en portada que le habían matado. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y la impotencia afloró por cada poro de mi piel. No entiendo cómo el país más poderoso del mundo sigue viviendo en la Edad Media. Antiguamente, se quemaba a la gente en hogueras, ahora se mata con una inyección. 


Gandhi dijo que “ojo por ojo el mundo se quedará ciego” y no se equivocó. A Troy Davis los EE.UU le han matado sin ni siquiera saber si era culpable. Imagino que los que han permitido esto son los mismos que se llevan las manos a la cabeza cuando en los telediarios a la hora de comer nos muestran una lapidación.  


Davis no quiso ninguno de los que sus asesinos denominan “privilegios” (la última cena, despedirse de su familia o tomar un calmante para sobrellevar sus últimas horas). Murió después de mirar a los ojos de los familiares del policía al que Estado de Georgia supuso que mató, asegurándoles que él era inocente y que el verdadero asesino aún estaba en la calle. Nadie le escuchó, nadie tuvo clemencia.


Ojalá Troy Davis no sea simplemente el asesinado 1.269 desde que en 1976 se reinstauró la pena de muerte. Ojalá no se convierta en un simple número, en uno más. Ojalá sea él el que cierre esta lista negra de la vergüenza humana.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Adele

Aquí está la moza a la que se le ha puesto la etiqueta de  "revelación musical del año". Cómo canta la jodía.



lunes, 19 de septiembre de 2011

"¿Qué pensaría Labordeta si viera esto?"

Fotografía extraída de Google Imágenes
Esta pregunta la escuché varias veces en la Acampada de Girona el día que se celebró un recital poético. Supongo que Labordeta estaría orgulloso de ver que miles de personas han despertado y reclaman sus derechos. Seguramente de sus manos hubieran nacido poemas y canciones y su voz resonaría por las diferentes acampadas. 

El gran mérito político de Labordeta fue seguir siendo ciudadano pese a tener un asiento en el Congreso, cosa que ninguno o casi ninguno de los que tienen un escaño pueden decir. Me gusta imaginarle mandando a la mierda a los que hace poco negaron a los ciudadanos el derecho a un referéndum. 

Hoy hace un año que nos dejó para irse con su mochila a explorar el cielo. Me entristece que no haya podido vivir el Movimiento 15-M, pero me alegra saber que su nombre se pronuncia en las acampadas porque así, de alguna forma, se mantiene con vida.


¿Cuántas veces hemos deseado mandarles a la mierda?




Seguiremos caminando y recordándote.

¡CAMPEONES!

BA-LON-CES-TO

Imagen extraída de www.marca.com


Navarro elegido merecidísimamente MVP

Fotografía extraída de Google Imágenes







Señores de La Sexta, por favor, cambien a Mel Otero por otro comentarista. Tampoco se pasen y pongan a otro Andrés Montes, vamos, una cosa intermedia, no sé si me explico.


domingo, 18 de septiembre de 2011

También la lluvia

La verdad tiene a muchos en su contra; la mentira, muchos a su favor.

AÑO: 2010


DURACIÓN: 104 min.


PAÍS: España


DIRECTOR: Icíar Bollaín

GUIÓN: Paul Laverty

MÚSICA: Alberto Iglesias

FOTOGRAFÍA: Alex Catalán

REPARTO: Luis Tosar, Gael García Bernal, Karra Elejalde, Juan Carlos Aduviri, Raúl Arévalo, Cassandra Ciangherotti, Carlos Santos, Dani Currás, Vicente Romero  

PRODUCTORA: Coproducción España-Francia-México; Morena Films
  

PREMIOS: 2010: 3 Premios Goya: Actor de reparto (Elejalde), Música original, Dirección de producción 2011: Festival de Berlín (Sección Panorama): Premio del público

GÉNERO: Drama | Drama social. Cine dentro del cine

Fotograma extraído de Google Imágenes
SINOPSIS: Cochabamba, Bolivia. Año 2000. Sebastián (Gael García Bernal) y Costa (Luis Tosar) se han propuesto hacer una película sobre Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Mientras que Sebastián, el director, pretende desmitificar al personaje presentándolo como un hombre ambicioso y sin escrúpulos; a Costa, el productor, sólo le importa ajustar la película al modesto presupuesto del que disponen; precisamente por eso elige Bolivia, por ser uno de los países más baratos y con mayor población indígena de Hispanoamérica. La película se rueda en Cochabamba, donde la privatización y venta del agua a una multinacional siembra entre la población un malestar tal que hará estallar la tristemente famosa Guerra Boliviana del Agua (abril del año 2000). Quinientos años después del descubrimiento de América, palos y piedras se enfrentan de nuevo al acero y la pólvora de un ejército moderno. Pero esta vez no se lucha por el oro, sino por el más imprescindible de los elementos vitales: el agua.


Opinión totalmente subjetiva y personal: 8

Amo a Luis Tosar. Hala, ya lo he dicho.


sábado, 17 de septiembre de 2011

Fotografía de 1994

17/2/1994
Encontrar las pruebas de tu felicidad duele. Lastima reconocerse, pese al paso del tiempo, en una niña de ojos azules e inocentes a la que una sonrisa le ilumina la cara. El tiempo pasa y no encuentro un reloj capaz de hacerme retroceder a los momentos felices para volver a saborearlos. Miro la fotografía con asombro mientras los papeles se vuelan sin remedio por la ventana. Los reproches que han seguido al hallazgo me martillean la cabeza, y entre lágrimas, le grito a esa niña que huya, pero ella sigue sonriendo a alguien sin imaginarse su futuro.


Su boca entreabierta muestra ocho dientes de leche, mientras que con la mano derecha coge con delicadeza el lazo de un globo del que se desconoce el color. Está disfrazada de bruja y se siente cómoda con el disfraz. Hay cosas que no cambian, pienso. “Corre, corre hasta que nadie pueda alcanzarte, hasta que no puedas oírles, desaparece” le grito enfurecida porque me escuece su ternura y me mata su alegría. 


Emma Zunz

Gracias, Antonio, por el buen rato que he pasado leyendo esta maravilla.

J.L. Borges. Fotografía extraída de Google Imágenes
El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre; luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve diez líneas borroneadas querían colmar la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Feino Fain, de Río Grande, que no podía saber que se dirigía a la hija del muerto.

Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin. Recogió el papel y se fue a su cuarto. Furtivamente lo guardó en un cajón, como si de algún modo ya conociera los hechos ulteriores. Ya había empezado a vislumbrarlos, tal vez; ya era la que sería.

En la creciente oscuridad, Emma lloró hasta el fin de aquel día del suicidio de Manuel Maier, que en los antiguos días felices fue Emanuel Zunz. Recordó veraneos en una chacra, cerca de Gualeguay, recordó (trató de recordar) a su madre, recordó la casita de Lanús que les remataron, recordó los amarillos losanges de una ventana, recordó el auto de prisión, el oprobio, recordó los anónimos con el suelto sobre "el desfalco del cajero", recordó (pero eso jamás lo olvidaba) que su padre, la última noche, le había jurado que el ladrón era Loewenthal. Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y ahora uno de los dueños. Emma, desde 1916, guardaba el secreto. A nadie se lo había revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein. Quizá rehuía la profana incredulidad; quizá creía que el secreto era un vínculo entre ella y el ausente. Loewenthal no sabía que ella sabía; Emma Zunz derivaba de ese hecho ínfimo un sentimiento de poder.

No durmió aquella noche, y cuando la primera luz definió el rectángulo de la ventana, ya estaba perfecto su plan. Procuró que ese día, que le pareció interminable, fuera como los otros. Había en la fábrica rumores de huelga; Emma se declaró, como siempre, contra toda violencia. A las seis, concluido el trabajo, fue con Elsa a un club de mujeres, que tiene gimnasio y pileta. Se inscribieron; tuvo que repetir y deletrear su nombre y su apellido, tuvo que festejar las bromas vulgares que comentan la revisación. Con Elsa y con la menor de las Kronfuss discutió a qué cinematógrafo irían el domingo a la tarde. Luego, se habló de novios y nadie esperó que Emma hablara. En abril cumpliría diecinueve años, pero los hombres le inspiraban, aún, un temor casi patológico... De vuelta, preparó una sopa de tapioca y unas legumbres, comió temprano, se acostó y se obligó a dormir. Así, laborioso y trivial, pasó el viernes quince, la víspera.

El sábado, la impaciencia la despertó. La impaciencia, no la inquietud, y el singular alivio de estar en aquel día, por fin. Ya no tenía que tramar y que imaginar; dentro de algunas horas alcanzaría la simplicidad de los hechos. Leyó en La Prensa que el Nordstjärnan, de Malmö, zarparía esa noche del dique 3; llamó por teléfono a Loewenthal, insinuó que deseaba comunicar, sin que lo supieran las otras, algo sobre la huelga y prometió pasar por el escritorio, al oscurecer. Le temblaba la voz; el temblor convenía a una delatora. Ningún otro hecho memorable ocurrió esa mañana. Emma trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del domingo. Se acostó después de almorzar y recapituló, cerrados los ojos, el plan que había tramado. Pensó que la etapa final sería menos horrible que la primera y que le depararía, sin duda, el sabor de la victoria y de la justicia. De pronto, alarmada, se levantó y corrió al cajón de la cómoda. Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills, donde la había dejado la antenoche, estaba la carta de Fain. Nadie podía haberla visto; la empezó a leer y la rompió.

Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizá improcedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quien la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia y confunde? Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; nos consta que esa tarde fue al puerto. Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada por luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable es conjeturar que al principio erró, inadvertida, por la indiferente recova... Entró en dos o tres bares, vio la rutina o los manejos de otras mujeres. Dio al fin con hombres del Nordstjärnan. De uno, muy joven, temió que le inspirara alguna ternura y optó por otro, quizá más bajo que ella y grosero, para que la pureza del horror no fuera mitigada. El hombre la condujo a una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró. Los hechos graves están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman.

¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo de sensaciones inconexas y atroces, pensó Emma Zunz una sola vez en el muerto que motivaba el sacrificio? Yo tengo para mí que pensó una vez y que en ese momento peligró su desesperado propósito. Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían. Lo pensó con débil asombro y se refugió, en seguida, en el vértigo. El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español; fue una herramienta para Emma como ésta lo fue para él, pero ella sirvió para el goce y él para la justicia.

Cuando se quedó sola, Emma no abrió en seguida los ojos. En la mesa de luz estaba el dinero que había dejado el hombre: Emma se incorporó y lo rompió como antes había roto la carta. Romper dinero es una impiedad, como tirar el pan; Emma se arrepintió, apenas lo hizo. Un acto de soberbia y en aquel día... El temor se perdió en la tristeza de su cuerpo, en el asco. El asco y la tristeza la encadenaban, pero Emma lentamente se levantó y procedió a vestirse. En el cuarto no quedaban colores vivos; el último crepúsculo se agravaba. Emma pudo salir sin que lo advirtieran; en la esquina subió a un Lacroze, que iba al oeste. Eligió, conforme a su plan, el asiento más delantero, para que no le vieran la cara. Quizá le confortó verificar, en el insípido trajín de las calles, que lo acaecido no había contaminado las cosas. Viajó por barrios decrecientes y opacos, viéndolos y olvidándolos en el acto, y se apeó en una de las bocacalles de Warnes. Paradójicamente su fatiga venía a ser una fuerza, pues la obligaba a concentrarse en los pormenores de la aventura y le ocultaba el fondo y el fin.

Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocos íntimos, un avaro. Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en el desmantelado arrabal, temía a los ladrones; en el patio de la fábrica había un gran perro y en el cajón de su escritorio, nadie lo ignoraba, un revólver. Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada muerte de su mujer - ¡una Gauss, que le trajo una buena dote! -, pero el dinero era su verdadera pasión. Con íntimo bochorno se sabía menos apto para ganarlo que para conservarlo. Era muy religioso; creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones. Calvo, corpulento, enlutado, de quevedos ahumados y barba rubia, esperaba de pie, junto a la ventana, el informe confidencial de la obrera Zunz.

La vio empujar la verja (que él había entornado a propósito) y cruzar el patio sombrío. La vio hacer un pequeño rodeo cuando el perro atado ladró. Los labios de Emma se atareaban como los de quien reza en voz baja; cansados, repetían la sentencia que el señor Loewenthal oiría antes de morir.

Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde la madrugada anterior, ella se había soñado muchas veces, dirigiendo el firme revólver, forzando al miserable a confesar la miserable culpa y exponiendo la intrépida estratagema que permitiría a la Justicia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino por ser un instrumento de la Justicia, ella no quería ser castigada.) Luego, un solo balazo en mitad del pecho rubricaría la suerte de Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron así.

Ante Aarón Loeiventhal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello. No podía no matarlo, después de esa minuciosa deshonra. Tampoco tenía tiempo que perder en teatralerías. Sentada, tímida, pidió excusas a Loewenthal, invocó (a fuer de delatora) las obligaciones de la lealtad, pronunció algunos nombres, dio a entender otros y se cortó como si la venciera el temor. Logró que Loewenthal saliera a buscar una copa de agua. Cuando éste, incrédulo de tales aspavientos, pero indulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del cajón el pesado revólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se desplomó como si los estampidos y el humo lo hubieran roto, el vaso de agua se rompió, la cara la miró con asombro y cólera, la boca de la cara la injurió en español y en ídisch. Las malas palabras no cejaban; Emma tuvo que hacer fuego otra vez. En el patio, el perro encadenado rompió a ladrar, y una efusión de brusca sangre manó de los labios obscenos y manchó la barba y la ropa. Emma inició la acusación que había preparado ("He vengado a mi padre y no me podrán castigar..."), pero no la acabó, porque el señor Loewenthal ya había muerto. No supo nunca si alcanzó a comprender.

Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar. Desordenó el diván, desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedos salpicados y los dejó sobre el fichero. Luego tomó el teléfono y repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y con otras palabras: "Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté..."

La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.

viernes, 16 de septiembre de 2011

En las puertas del infierno

Fotografía extraída de Google Imágenes
Toda persona de bien debería tener http://www.canalplus.es/jon-sistiaga en Favoritos. Ni el primer reportaje ni el segundo los pude ver cuando los emitieron en Canal+, pero gracias a uno de los mejores inventos de la Historia, internet, se pueden ver cuando y como quieras. Anoche vi Jon Sistiaga en las puertas del infierno, un trabajo periodístico con grandes dosis de antropología. Desde nuestras casas no dudamos que la extracción de azufre en el Kawah Ijen es uno de los peores trabajos del mundo, sin embargo, para los trabajadores esta ocupación es una bendición. Son vistos como héroes y sorprendemente felices, pese a cobrar una miseria, sufrir problemas de salud que les llevan directamente a la muerte y tener el cuerpo deformado. Desde nuestro punto de vista, por ejemplo, nos parece incomprensible que un profesor de primaria en Indonesia cobre unos 13€ al mes, mientras que en la mina el sueldo se dispara hasta los 120€.

Gracias, Jon, por hacerme ver que sí existe el buen periodismo en la era de los tertulianos gritones, faltones e incultos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Cama

Fotografía extraída de Google Imágenes
El dolor me abrasa cada noche. Intento buscar explicaciones lógicas, pero sólo soy una macabra espectadora cuando se folla en mi cama a la tristeza. Apoyada en la pared contemplo el espectáculo a la vez que el frío tacto provoca la erección de mis pezones. La rabia y sobre todo la impotencia me arropan y me ofrecen mimos sin pedir ser correspondidas.

Mi cama ya no es el búnker de antaño; las peores pesadillas habitan en ella. Vuelvo a tumbarme sobre ella mientras tiemblo. Mi cuerpo se mueve agitado, incómodo, mientras una lanza me atraviesa el pecho. La sangre recorre mis piernas con furia y las lágrimas arrasan mi cara. Me cubro sin ningún tipo de pudor el cuerpo con la sábana; más tarde llega el turno del edredón y del sudor. El truco de esconderse entre las ropas de los monstruos hace tiempo que dejó de funcionar. Muero siendo culpable, lo sé y lo acepto. 

martes, 13 de septiembre de 2011

Aviso importante a la población



Tengo el primer palito de la L, sí, increíble, pero cierto. Lo siento, sé que está en riesgo la vida de muchas personas, por eso es mejor que aprovechéis y salgáis hoy a la calle para hacer lo que tengáis que hacer porque a partir de mañana empiezo las prácticas. Luego no me digáis que no os he avisado.


P.D: Señores de la DGT, aprendan a escribir. El verbo “haber” va con h. Para que quieran seguir recortando en educación...



Your song (Ewan McGregor)



Escuchar esta canción a todo volumen y sentirte Nicole Kidman. (Sí, ya sé que sólo me parezco a ella en el blanco de los ojos).

lunes, 12 de septiembre de 2011

"To be with you", The Honey Trees

He aquí uno de mis últimos descubrimientos musicales. Buenas letras, melodías con maravillosos y sutiles matices y una voz dulce. Habrá que empezar a seguirles la pista.

To be with you (The Honey Trees)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Lengua vehicular

Viñeta de El Roto extraída de Google Imágenes
Hace unos días el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña instó a la Generalitat a implantar el castellano como lengua vehicular en la enseñanza catalana. Tras la sentencia se lió la de Dios. Confieso que no entiendo a ninguna de las dos partes. Empecé a ir a la guardería con dos años y siempre, tanto los profesores como los alumnos, hemos hablado en la lengua que nos ha dado la gana dentro de las aulas. No comprendo por qué se debe separar a los alumnos dependiendo de si hablan un idioma u otro. Llevo tiempo defendiendo que en todo el Estado español se debería poder aprender de forma optativa las diferentes lenguas oficiales en colegios, institutos y universidades, quizá así seríamos algo más tolerantes, quién sabe.


Los nacionalismos no nos llevan a ningún lado, al contrario, nos dividen y fomentan el odio. A mí me da igual que mis profesores me hablen en catalán, sé que puedo hablarles en castellano y presentar trabajos y exámenes en castellano porque no tendré ningún problema, jamás lo he tenido. La desinformación también hace mucho daño; seguramente es uno de los grandes factores que fomentan el odio.  Personalmente, dudo de la fuerza del nacionalismo catalán, creo que no es más que publicidad, un tema recurrente para rellenar espacios en los medios de comunicación, sin negar, claro, que hay un grupo importante de la población que tiene un gran sentimiento independentista. No entiendo a los que cuando ven un coche con la matrícula con la B de Barcelona pitan y hacen ciertas gilipolleces con las que se juegan el tipo y ponen en peligro las vidas del resto. Tampoco entiendo por qué hay catalanes que se niegan rotundamente a hablar castellano a personas que no entienden el catalán. Somos unos privilegiados que hemos crecido con dos lenguas, ojalá fueran más, así que es incomprensible que nos neguemos a entendernos ya que la comunicación es una herramienta básica para la supervivencia.


Yo sólo pido una cosa: no convirtamos nunca a una lengua en un motivo de trifulca. Escuchémonos, intentemos comprendernos y no impongamos nuestros sentimientos y/o pensamientos de forma irracional.

viernes, 9 de septiembre de 2011

No voy a darte las gracias

Me gustaría darte las gracias, pero no lo voy a hacer. Eres demasiado grande para esa palabra que tantas veces te he repetido. Me has regalado felicidad sin pedirme nada a cambio y sigues a mi lado pese a todas las dificultades de los últimos meses, tanto propias como compartidas; no logro entenderlo. Ojalá en este mundo hubiera gente que simplemente te llegara a la suela de los zapatos, estoy segura de que no estaríamos tan jodidos y seríamos un poquito más felices. Estoy orgullosa de quien eres, de cómo eres y de lo que eres. Eres maravilloso, un regalo para los privilegiados que podemos gozar de tenerte en nuestras vidas, aunque no puedas o no quieras verlo, así que te lo repetiré las veces que me salga de las narices, que a pesada y a cabezota no me gana nadie, ya lo sabes tú. Hay muchas cosas que te hacen grande, y yo, sin merecerlo, las he podido disfrutar.


Lo que te hace grande (Vetusta Morla)



Tal vez, lo que te hace grande 
no entienda de cómo y por qué.
Tal vez, lo insignificante 
se ha visto en un barco de nuez.

Tal vez, lo que te hace grande 
no sea difícil de ver.
Tal vez, cada guiño esconda 
la llave que intentas tener.

Ya ves, se nos queda grande 
y hay riesgo de alarma otra vez.
Tal vez, cuando todo amaine 
la suerte nos vuelva a vencer.

Y en el vaivén de planes sin marcar 
cae sobre ti la bomba universal;
no hay colisión, ni ley, ni gravedad
que te pueda hacer caer aunque tiren a dar.

Tal vez, las paredes ladren
y el techo empiece a correr,
dirán que cayó el gigante
y un charco se ha abierto a tus pies.

Tal vez, lo que te hace grande 
no entienda de cómo y por qué.
Tal vez, lo que me hace grande 
es tenerte delante otra vez.

Y en el vaivén de planes sin marcar 
cae sobre ti la bomba universal;
pero no hay colisión, ni ley, ni gravedad
que te pueda hacer caer aunque tiren a dar.

Suena un tambor, retumba en el umbral 
viene hacia aquí, me atrae como un imán.

No sé lo qué te hace grande,
no entiendo de cómo y por qué.

Suena un tambor, retumba en el umbral 
viene hacia aquí, me atrae como un imán.
Pero no hay ecuación ni fórmula genial
que te ayude a comprender lo que asoma detrás.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Señor Bergia, hoy le necesito

Muy, mucho.

Punto y aparte (Javier Bergia)



Hay ciudades que esconden tesoros dormidos, 
la frágil memoria de tiempos pasados, 
enormes murallas que guardan latidos, 
de crueles batallas, de amores perdidos. 
Hay silencios que encubren terribles destinos, 
la bestia indolente que acecha a los niños,
amargo es el llanto que deja ese frío, 
lamento del pobre humillado y vencido. 
La sombra del juicio es también alargada, 
ampara de oficio la fina coartada, 
al maulas de turno y su plan vitalicio;
no temas Mauricio que no pasa nada. 
Hay pasiones que atienden amor y castigo 
y cigüeñas que vuelan dejando un suspiro, 
el aire que un día será suficiente; 
de mares dormidos traerán los bígaros. 
Hay palabras que unidas agitan naciones, 
la patria es pequeña y no tiene balcones, 
luchar a morir con un par de.....sandalias; 
apenas me quedan cincuenta y dos letras. 
La vida se pone de parto otra noche, 
estrellas fugaces que mueren de celos, 
deseos que llegan a un punto y aparte.
Los sueños que un día pusimos a trabajar. 


Rupairú, el blog del Sr. Bergia

domingo, 4 de septiembre de 2011

Carta a Carmelo



Querido, Carmelo

Espero que hayas descansado en estos meses que no te he dado el coñazo, pero sí, vuelvo a las andadas. Necesito una vez más tu cruce de patas mágico (ya le gustaría a Sharon Stone) porque mañana me examino del teórico del coche. El día que me examine del práctico intentaré no pedirte que cruces tus patitas como siempre haces para ayudarme porque entiendo que no quieres que nadie salga herido, pero al menos, quítame de encima el teórico; no soporto hacer más test o leer una vez más el Código de Circulación, compréndeme.

Gracias,

Potablava13, tu fiel admiradora y alérgica a los gatos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

"The Hours" ("Las Horas")

Fotograma extraído de Google Imágenes
Dirección: Stephen Daldry.
 
País: USA.

Año: 2002

Duración: 114 min.

Interpretación: Meryl Streep (Clarissa Vaughan), Nicole Kidman (Virginia Woolf), Julianne Moore (Laura Brown), Stephen Dillane (Leonard Woolf), Miranda Richardson (Vanessa Bell), Ed Harris (Richard Brown), John C. Reilly (Dan Brown), Charley Ramm (Julian Bell), Toni Collette (Kitty), Claire Danes (Julia Vaughan), Jeff Daniels (Louis Waters), Eileen Atkins (Barbara).

Guión: David Hare; basado en la novela de Michael Cunningham.

Producción: Scott Rudin y Robert Fox.

Música: Philip Glass.

Fotografía:
Seamus McGarvey.

Montaje: Peter Boyle.

Diseño de producción: Maria Djurkovic.

Dirección artística: Mark Raggett, Judy Rhee y Nick Palmer.
 
Vestuario: Ann Roth.

Estreno en USA: 27 Diciembre 2002.

Estreno en España: 21 Febrero 2003.


"Las horas" es la historia de tres mujeres en la búsqueda del sentido de sus vidas. Cada una vive en una época y lugar diferentes, pero están vinculadas entre sí por sus anhelos y sus miedos. Virginia Wolf (Nicole Kidman), en los suburbios de Londres a principio de 1920, inicia su batalla instantáneamente, cuando comienza a escribir su primera novela “Mrs. Dalloway”. Laura Brown (Julianne Moore), una esposa y madre en Los Angeles a finales de la Segunda Guerra Mundial, está leyendo “Mrs. Dalloway”, novela que encuentra tan reveladora que decide hacer un cambio abrupto en su vida. Clarissa Vaughan (Meryl Streep), una versión contemporánea de la Sra. Dalloway de Wolf, vive en la ciudad de Nueva York en la actualidad y está enamorada de su amigo Richard (Ed Harris), un brillante poeta que está muriendo de SIDA. Las historias de ellas tres interactúan, y finalmente se encuentran en un sorprendente y trascendente momento de compartido reconocimiento.


Cómo se hizo “Las Horas”

Cuando Scott Rudin compró los derechos para la pantalla de la novela de Michael Cunningham, muchos se preguntaron cuáles serían las dificultades que deberían afrontarse para adaptar una pieza literaria no lineal y tan llena de matices. Sin embargo, el entrelazado de varias historias que acontecen en épocas distintas resulta ser un concepto enormemente cinematográfico cuyos orígenes se remontan, cuanto menos, tan lejos como 1916 con INTOLERANCE (INTOLERANCIA, 1916), de D.W. Griffith. Contando con un reparto y un director de primerísimo nivel, y con un guión escrito por uno de los más aplaudidos dramaturgos contemporáneos, LAS HORAS se ha asegurado una sólida traslación del papel a la pantalla. El director Stephen Daldry comenta: «Realmente, la idea de tres historias y tres mujeres, y de la relación entre ellas, me pareció una magnífica oportunidad para intentar crear con ello una única narración.»
  El guionista David Hare entendió la novela de Michael Cunningham como un «ejercicio literario extraordinariamente logrado.» Y añade: «Me pareció que la estrategia de narrar tres historias sin que el lector pueda entender el modo en que se entrelazan era absolutamente seductora.» De algún modo, Michael ha conseguido mantener el interés del lector aunque éste no sepa exactamente cómo encajan las piezas. Logra generar una espléndida fascinación. Luego, cuando se comprende el rompecabezas, ello resulta enormemente satisfactorio.»

  Hare entendió que el guión tenía que disponer de una estructura distinta a la de la novela. «Encontré mi propia manera de mezclar las historias y de crear nuevos entrelazados» —nos dice—. «Sabía que podíamos emular el placer que el libro proporciona, el de la lenta comprensión del mecanismo por el que las tres historias encajan en un todo.»
  Sin embargo, debido a que casi todo lo del libro se refiere a lo que sucede en la cabeza de las protagonistas, el mayor reto para Hare en tanto que guionista consistía en conseguir comunicar por medio de la acción y el comportamiento lo que en la novela de Cunningham son pensamientos íntimos.
  «En la película, no se puede disponer de la voz interior a menos que sea voz en off» —observa Hare—. «Desde el mismo principio, convenimos meridianamente que no usaríamos la voz en off; una vez que esto estaba claro, tuve que crear cierto número de situaciones que expresaran lo que estaba pasando en el interior de la mente de los personajes sin tener que explicarlo. Por ejemplo, todo el tema del estado en que el marido de Laura ha regresado de la guerra: necesitamos saber cómo ha afectado al matrimonio su experiencia bélica. Hay la sensación de que la Segunda guerra mundial se filtra en la película, lo que tuve que explicitar en la escena de la fiesta de aniversario hacia el fin del film, donde él habla acerca de la primera vez que la vio. Por supuesto, eso no se expresa abiertamente en el libro. Tuve que generar toda una serie de situaciones como ésta para comunicar lo que pasaba en el interior de los personajes. Otro ejemplo: también tuve que cambiar completa y radicalmente al compañero de Clarissa, y la vida privada de ésta, para recrear y expresar varios aspectos que se producen en sus mentes.»

  Ha sido un reto que le ha encantado a Hare. «Aquí es donde la realización de filmes se hace divertida. Porque no sólo me estaba privando de la voz en off; también deseaba abstenerme por completo de los flashbacks. Obviamente, en el libro se ahonda en lo que les sucede a Clarissa y Richard cuando eran jóvenes, y ello es excelente para la novela. Pero nosotros ya teníamos las tres historias, y la idea de retroceder en el tiempo en alguna de ellas no me parecía apropiada. Quería hacerlo por medio de lo que dicen los personajes, y del modo en que permanecen juntos, en lugar de mostrarlo. Creo que descartándose uno mismo estas vías, se aplica una disciplina en las cosas que resulta más enriquecedora.» Hare se encontró con Michael Cunningham antes de empezar a escribir.

  «Inicialmente, Michael había concebido un libro mucho más largo, así que estaba en disposición de proporcionarme una información inapreciable acerca de todos los personajes y sus vidas,» —recuerda Hare—. «Sabía todo de ellos. Se mostró absolutamente predispuesto y generoso con su tiempo. Cuanto más trabajaba en el guión, más crecía mi admiración por lo que Michael había escrito. Creo que no es muy frecuente escribir un guión a partir de una novela y sentir que la admiración por ésta no ha decrecido un ápice cuando se llega al final del trabajo. Y eso es lo que me pasó con el libro de Michael. Resistió brillantemente el examen de verse pasado a guión cinematográfico. De lo que estamos hablando aquí es de una tradición entre escritores que se transfieren contenidos de uno a otro. Un día en la vida de una mujer es el arco de su vida entera: ésa es la idea. Michael me dijo: “Virginia Woolf lo enfocó de una manera; yo lo hice de otra; ahora, David, abórdalo tú y hazlo a tu modo.” Ésa era una oferta muy generosa. En ella se depositaba la mayor de las confianzas. Y, por supuesto, si un autor brinda a otro tal oferta, se tiende a hacer todo lo posible por respetarla.»

  Hare ya había mantenido una duradera asociación con Stephen Daldry antes de LAS HORAS. Daldry le había dirigido en su debut como actor en una pieza propia: VIA DOLOROSA, que se representó en el Royal Court de Londres y que se mantuvo en Broadway durante cuatro meses. «Se trata de un director con un gran don para entender la esencia emocional de cualquier material» —opina Hare.

  Daldry aún no había leído la novela de Michael Cunningham cuando Scott Rudin le presentó un primer borrador del guión de Hare. «Estaba de vacaciones en el sur de Francia cuando me llegó el guión» —nos dice—. «Mi primera reacción fue considerar que se trataba de un guión extraordinariamente logrado, y una maravillosa oportunidad para tratar de explorar e investigar “Mrs. Dalloway,” una de los más impresionantes libros que se hayan escrito jamás.»

  Daldry añade que el libro de Cunningham le encantó sobremanera, y que aunque el autor les dio total libertad para transformar la novela en película, se mantuvieron fieles a la obra del escritor. «Michael nos dijo que debíamos sentirnos libres para hacer lo que consideráramos más apropiado» —sigue Daldry—. «Eso fue muy liberador y, una vez metidos en el desarrollo del guión, acabamos por ser plenamente fieles al nutrido mundo que la novela explora.»

  Para Daldry, la esencia de LAS HORAS es el profundo respeto para con las mujeres y los retos que han venido afrontando a lo largo de las turbulentas y completamente impredecibles evoluciones del siglo XX. «En el film, nuestras mujeres luchan a través de la jornada que les ha sido dada, un día que definen por ellas mismas y que otros han definido por ellas» —explica Daldry—. «Hay en ello un auténtico heroísmo, y creo que ése es uno de los aspectos que inicialmente me atrajo en el guión: se trata de un día en la vida de esas tres mujeres. Y puede que todos los días sean iguales. Puede que el camino y la lucha, y el estoicismo, y las dificultades emocionales que afrontan…, puede que las batallas y los actos heroicos... se manifiesten tanto en el jardín trasero y en la alcoba como en la cocina horneando una tarta mientras ellos están escalando montañas o ganando guerras. Creo que, a menudo, los actos heroicos en la vida de las mujeres son infravalorados o ensombrecidos por los heroísmos en la vida de los hombres. Obviamente, la lucha deviene enorme y profunda; e igual de importante, si no más.»

Para Meryl Streep, quien encarna a Clarissa Vaughan, la novela de Cunningham fue como un regalo de amigo. «El libro me pareció hermoso» —nos dice—. «Cuando mi agente me llamó acerca del film, me resultaba imposible imaginar cómo iban a transformar la novela en una película, qué cantidad de todo ese mundo interior podía trasladarse a la pantalla. Sin embargo, cuando el guión cayó en mis manos, me pareció realmente maravilloso. David Hare posee una naturaleza muy emotiva; es un poeta consumado.»
  Streep ya conocía la extraordinaria capacidad de Hare para explorar los pensamientos íntimos de la gente, habiendo actuado en la versión cinematográfica de su obra teatral PLENTY. «David puede expresar cosas que están dentro de la gente» —nos dice Streep—. «Las inserta en la situación y hace que sean representables. Y creo que es eso lo que me convenció de que LAS HORAS sería un proyecto en el que sería digno participar.»

  «Lo que David Hare ha logrado» —nos dice Julianne Moore, quien encarna a Laura Brown—, «ha sido la traslación tanto de la realidad emocional como de la realidad estructural de la novela. Honestamente, no creía que ello fuera posible, pero él lo ha logrado maravillosamente.»

  Gran admiradora de la novela de Cunningham, Moore añade: «Soy una gran lectora de ficción, y raramente me siento sorprendida. Cuando se lee mucha literatura, se aprende a encontrar las pistas, y se adivina lo que va a pasar. Pero LAS HORAS me embargó completamente. Realmente me sorprendió, me conmovió. Cuando alguien logra hacer eso, una se siente como si volviera a tener doce años. Michael Cunningham puede llegar a ser increíblemente auténtico acerca de las cosas que son dolorosas y difíciles en la condición humana y, sin embargo, también resulta tremendamente optimista y conmovedor. Su concepto de pasar «las horas» de nuestra jornada y de nuestra vida, y de lo que eso significa: eso es justo lo que resulta a la vez doloroso y valioso acerca de la vida, todo a un tiempo. Me sentí muy emocionada.»

  Moore entiende a su personaje como alguien que tiene mucho en común con Virginia Woolf. «Lo que Laura comparte con Virginia Woolf es la depresión. Sin embargo, mientras la escritora es consciente de ello como una enfermedad, como algo que combatir, me da la impresión de que Laura está casi sumergida. Se trata de una persona que ni siquiera está presente en su propia vida. Su profunda infelicidad es la condición natural de su existencia. Lo que me gusta, tanto en la novela como en la película, es que sólo se trata de otro día, otra jornada caótica, otro montón de horas que pasar. Lo que no espera es que le sobrevenga un evento cataclísmico. Y no será un día que lleve a otro idéntico, sino que realmente se trata de su penúltimo día en esta particular vida. Si Laura se define de algún modo, es como una lectora apasionada. Eso es algo que apliqué por mí misma. Comparte ese sentido de lo literario con Virginia Woolf.”

  Para Moore, que es madre de dos niños, el papel de Laura tenía una enorme resonancia. «Cuando hice la película, mi hijo tenía tres años y medio; en el rodaje, estaba ya embarazada de mi hija. De hecho, en el libro, el niño es más pequeño, sin embargo, hubiera sido imposible trabajar con uno de tres años. Comprendo la relación que existe entre un niño y su madre. Para mí, era absolutamente desgarrador el hecho de que ese niño estuviera tan ligado a su madre, y que pudiera sentir la depresión de ella y estar tan perdido. No estoy segura de que hubiera sido capaz de entender esto, si no fuera yo misma madre. Pero lo que resulta atroz es que nos damos cuenta de que Laura, en el desenlace de la historia, opta por la única salida que puede tomar. En realidad, está eligiendo vivir antes que morir. Se trata de una mujer confundida por problemas en un matrimonio del que ya no desea formar parte; no tiene idea alguna acerca de su sexualidad; es alguien desesperadamente infeliz; ni tan siquiera sabe si en realidad desea estar en esta vida: es una lectora, no participa. Está perdida. No tiene opciones. Nada. Es un mundo distinto. En la vida de Clarissa vemos un mundo diferente. Ésta es una mujer que ha tenido un niño porque quería un niño, que está con la amante que desea, que ha tomado decisiones acerca de su vida. Laura apenas ha tomado decisiones; se ha refugiado en los libros.»

  Preparándose para el papel de Virginia Woolf en LAS HORAS, Nicole Kidman se sumergió en una investigación acerca de la vida y la obra de Woolf. «Una parte de lo que implica encarnar a alguien que existió realmente es descubrir cual era su esencia» —comenta Kidman—. «David Hare me reveló mucho acerca de ella y, por supuesto, Michael Cunningham también. A lo largo de todo ese tiempo, acabé por enamorarme de Virgiania. Fue una mujer que bregó toda su vida con la muerte, la locura y el amor. La profundidad con la que consiguió captar el pathos de la vida ha sido siempre extraordinariamente importante para mí. Sin embargo, en ella había malicia, sentido lúdico, y joie de vivre, lo que hacía que la gente deseara estar en su órbita. Estaban fascinados por ella; los atraía. Y ella sentía una enorme gratitud hacia su marido por ser tan tolerante con ella. Mucho por lo que luchaba consistía simplemente en poder respirar, poder vivir en Londres si ése era su deseo, y librarse de verse entrampada, tal y como de hecho se sentía en Richmond. Creo que la creatividad procede considerablemente del entorno en que estamos. Eso hizo mucha mella en mí.»

  El personaje de Virginia produjo un singular y profundo efecto en Kidman. «Es muy interesante» —nos dice— «comprobar cómo hay personajes que te llegan en cierto momento de tu vida en que les necesitas. En aquel entonces, no creo que estuviera en mi mejor estado de ánimo, y Virginia fue catártica para mí de un modo sorprendente. Hay una línea muy bella en el guión acerca del modo en que los muertos nos proporcionan regalos. Virginia me dio uno. Eso es lo que es absolutamente extraño acerca de la experiencia: en aquel momento de mi vida, la necesitaba. Necesitaba encarnarla.»

  Para muchos, Nicole Kidman podia ser una elección insólita a la hora de dar vida a Woolf, particularmente debido al escaso parecido físico entre ambas. «No hay demasiada semblanza física entre Nicole Kidman y Virginia Woolf,» —admite Daldry—. «Sin embargo, sí existe un parecido tipo de magnetismo animal. Y hago uso de la palabra ‘animal’ en el mejor de los sentidos; en otras palabras, hay un peligro, una energía a punto de explotar. La gente describe a Virginia Woolf como si hubiera sido un pajarito. Sin embargo, hay algo inquietante en Nicole y, a partir de lo que leemos, también hay algo inquietante en Virginia Woolf. Ambas son puras sangres. Ya que Nicole no puede parecerse exactamente a Virginia Woolf, tratamos de proporcionar de algún modo cierta esencia de lo que se reflejaba en aquel extraordinario rostro.»

  La propia Kidman se sentía inquieta e intimidada ante el reto de tener que afrontar ese papel. «Cuando hay que distorsionar el propio rostro como tuve que hacer yo, y cuando se está encarnando a alguien tan distinta de una misma —y particularmente como actriz australiana interpretando a un personaje que es todo un icono para los británicos y para las feministas— se acaba por pensar: Cielos!! Esto es aterrador!! Realmente, tuve que depositar toda mi confianza en la persona que me estaba guiando a través de la maraña. Y Stephen me guió. Me ayudó muchísimo a moldear el personaje, y me infundió una enorme confianza para que pudiera avanzar.»

  «Tuve una gran suerte por contar con estos actores» —comenta Stephen Daldry—. «Y no sólo por Julianne, Meryl y Nicole, sino también por todo el resto del reparto, repleto de una capacidad y talento extraordinarios. Cada día, era maravilloso e instructivo contemplar todos esos distintos métodos de trabajo.»
  Efectivamente, LAS HORAS ejercía un gran magnetismo en los actores, e incluso para los papeles secundarios más pequeños se aportó el mayor de los talentos.

  «Creía que nunca se me permitiría hacerlo» —comenta Allison Janney, quien encarna a Sally, la amante de Clarissa—. «Creía que nunca me dejarían estar el suficiente tiempo fuera del plató de THE WEST WING (1999). Sin embargo, estaban tan entusiasmados con ello como yo, y trabajaron como locos para permitirme poder integrarme. Ello me conmovió.» Por otra parte, Janney estaba encantada de tener como oponente a Meryl Streep. «En una escena donde ella aparece, estamos en la cama, y yo le doy la espalda, y me digo: “¡¡Estoy en la cama con Meryl Streep!!” Fue en verdad un momento maravilloso.»

  Toni Collette, quien encarna a Kitty, la oponente de la Laura Brown de Julianne Moore, se sentía igualmente encantada de formar parte del remarcable reparto de conjunto. Describe a su personaje como «la viva y maquillada imagen del disimulo; es alguien que siempre dice una cosa queriendo decir otra. Kitty ha vivido en una torre toda la vida, y ya es hora de que descienda. Pero lo hará con una sonrisa en el rostro.»
  «LAS HORAS es un libro brillante, y la adaptación es exquisita» —añade Collette—. «Mientras estaba trabajando en la película, tenía la impresión de ser muy afortunada por estar, aun siendo una migaja de esta tarta tan especial. Se trata de una pieza muy inteligente y sugestiva. Estoy muy orgullosa de formar parte de ella.»

  Cuando se ofreció a John C. Reilly el papel de Dan Brown, no tuvo que pensárselo mucho. «Para mí, la decisión era evidente,» —nos dice. Además de la calidad del proyecto y de su reparto, Reilly se sintió atraído por la posibilidad de desarrollar un personaje que era parecido a otro que ya había encarnado en otro film—. «Cuando leí el guión, mi primera sensación fue que ya había interpretado ese personaje en un trabajo anterior. De alguna manera, sentía que ya conocía a ese tipo. Es un veterano de la guerra que estuvo en el Pacífico Sur durante la Segunda guerra mundial; y yo participé en THE THIN RED LINE (LA DELGADA LÍNEA ROJA, 1998) dando vida a un tipo que está en Guadalcanal, al Sur del Pacífico. De algún modo, sentí que podía aplicar aquella experiencia.»

  Jeff Daniels, quien encarna a Louis Waters, antaño amante de Richard, el poeta que está muriéndose de SIDA, también se sintió atraído por su personaje. 

  «Lo que me gustó de este papel fue el dar vida a esa situación universal en la que dos personas se dedican a repasar los viejos tiempos, tras muchos años sin verse, y hallan el modo de rememorar lo bueno, lo malo y, más importante aún, todas esas cosas no resueltas. Para bien o para mal, aquí estamos de nuevo, como si fuera ayer. Y no transcurre demasiado tiempo que la conversación intrascendente da paso a algunos comentarios más bien intencionados, y entonces se cargan los mísiles y todo el mundo se cubre. ¿Para qué son los viejos amigos si no?»

  Daniels estaba particularmente encantado de hallarse en compañía de tales colegas. «Era como si se me pidiera jugar en el All-Star Game. Engrosar una lista que pesa quilates. Donde, además, hay que añadir a Stephen Daldry, David Hare, Ann Roth [diseñadora de vestuario]… no importa. Para mí, no obstante, lo impresionante era trabajar con Meryl.»

  «Stephen también proviene del teatro, como la mayoría del reparto, por lo que la energía vertida en la exploración de los personajes era muy específica. Stephen es un gran colaborador. Estaba en todo a todas horas, asegurándose de que no olvidáramos nada. A veces, una opción llevaba a otra idea y lo probábamos. Es emocionante trabajar con él.»

  Stephen Dillane, ganador del Tony, que en LAS HORAS da vida a Leonard Woolf, el marido de Virginia, halló la clave de su personaje en el guión de David Hare.

  «Creo que la adaptación para la pantalla es excelente, muy conmovedora. Leonard Woolf era un hombre remarcable por derecho propio, profundamente comprometido con sus ideales tanto en lo referente a su vida personal como política. Su autobiografía es digna de leer. Woolf poseía la rara capacidad de captar los detalles de su tiempo que ofrecen una mirada a la época en la que vivió. Estaba inusualmente dedicado a los debates políticos y estéticos del momento. Era un hombre que trató de vivir de acuerdo con sus creencias, y dejó trazo de sus éxitos y fracasos en el empeño con honestidad y sinceridad desarmantes.

  «Los hay que consideran a Leonard Woolf insensible y sobreprotector; alguien que controlaba obsesivamente la vida de Virginia Woolf. Otros creen que Virginia Woolf necesitaba y quería la protección de Leonard Woolf para alejarse de sus instintos autodestructivos. ¿Quién sabe? El guión sigue al libro inclinándose hacia la primera interpretación.»

  Miranda Richardson, nominada en dos ocasiones al Oscar, da vida a Vanessa Bell, la hermana de Virginia Woolf. Una de las razones que le atrajo de LAS HORAS fue la fuerza de la escritura de David Hare, y el hecho de que su personaje aporte cierta luz a la vida de Virginia Wolf y al film mismo.

  «Se trata de un guión maravillosamente complejo, que aun reflejando el libro posee cualidades propias,» —observa Richardson—. «Me encantaba absolutamente que mi personaje, Vanessa, por comparación con su hermana Virginia, fuera alguien casi despreocupada. La tensión entre ellas me recordó la relación de muchas hermanas. Eran prácticamente simbióticas, con una sutil rivalidad subterránea. Me da la impresión de que Vanessa sentía que tenía que cuidar a Virginia igual que lo hacía con uno de sus hijos y, sin embargo, también parecía tener la tentación de rehuir emocionalmente la intensidad de Virginia.»

  Durante la preproducción, Daldry insistió en un periodo de ensayos extenso para los actores y para él mismo, algo poco frecuente en la realización de largometrajes. «Dado que procedo del teatro,» —explica—, «se me hace difícil predeterminar mi visión de una escena, o de una secuencia de escenas, sin disponer previamente de una exploración con los actores. Para mí, ésta es la única manera de elaborar la dinámica y emoción internas de una escena. A partir de aquí, puedo estudiar dónde puede o no estar la cámara. Era muy satisfactorio disponer del guionista en los ensayos; puede rescribir a partir de lo que los actores aporten, a partir de sus intensidades y debilidades. Y más importante que todo, teníamos la suerte de disponer de un grupo de actores maravillosamente experimentado, muchos de los cuales tienen una larga trayectoria en los proscenios y están habituados a esta manera de trabajar. En el proceso de ensayos, eran capaces de operar de un modo que David y yo podíamos comprender. Nos pareció increíblemente útil.»

  «Stephen es muy atento con los actores y el proceso interpretativo» —nos dice Claire Danes, quien encarna a Julia, la hija de Clarissa—. «Mi papel en LAS HORAS es modesto, y lo ensayé más de lo que lo he hecho con algunos papeles protagonistas que he interpretado en otros largometrajes. Stephen comprende lo que es la interpretación, y para él es un auténtico placer ayudar al actor a componer el personaje desde la misma base.»

  Había otra razón por la que Daldry sentía que un periodo extenso de ensayos era indispensable. «Una de las grandes satisfacciones de ensayar y de conocer el guión muy bien antes de rodarlo era que permitía saber cómo era el modelo de transición de una historia a otra. Con ritmo, lo que se contempla es, básicamente, lo ensayado, lo que es muy singular. Antes de rodar un solo metro, sabíamos con bastante precisión dónde una historia iba a dar paso a otra, y cuál había de ser el ritmo colectivo de todas ellas. En otras palabras, nada de ello se creó en la mesa de montaje. En todo momento era posible orientar a los actores hacia donde nos dirigíamos a continuación.»

Para crear el look de LAS HORAS, Stephen Daldry contó con la ayuda de la diseñadora de producción Maria Djurkovic, la diseñadora de vestuario Ann Roth, y el director de fotografía Seamus McGarvey. Todos trabajaron al unísono para crear un esquema visual que unificara las tres historias y enfatizara las cualidades que compartían.

  Roth se concentró en el look propio del grupo Bloomsbury. «Toda aquella gente» —nos comenta—, «el grupo de Bloomsbury: los pintores, Vanessa y Duncan Grant... sus colores era muy intensos, herrumbrosos; verdes y grises azulados. Quería vincular todo —la película entera— a esos colores. Julianne Moore viste los mismos colores que Meryl, que son los mismos que también luce Nicole Kidman.»

  Nicole Kidman destaca como crucial el vestuario que Ann Roth creó para ella pues le ayudó a dar forma al personaje de Virginia. Los zapatos, el tejido de los vestidos, incluso el pañuelo…, todo contribuyó inmediatamente a que Kidman reaccionara de un modo que fuera auténtico para la época y, quizá, también para Virginia Wolf. «Tan pronto como me puse todo el equipo» —nos dice Kidman—, «fue como si pudiera moverme de una manera distinta.»

  «Era como diseñar para tres unidades distintas,» —nos dice Maria Djurkovic—, «pero asegurándome de que todas estaban bajo el mismo paraguas con objeto de que el film entero funcionara como una única entidad. Para un diseñador de producción, se trataba de un trabajo fabuloso. Era casi como bastir un collage, mientras se considera qué colores añadir, y cuales descartar. El vestuario de Ann y la luz de Seamus contribuyeron a completarlo; conseguimos un conjunto unificado.»

  Sin embargo, Daldry era consciente de que procurar una total unidad entre las historias sería un error. «Estaba claro que queríamos a toda costa un proceso específico para unificar las historias, para que hubiera no sólo una coherencia de look, sino también una diferencia. Hay una oposición visual que funciona, de una historia a otra. Y mucho de ello consiste en cosas sencillas como el color. Hay una paleta distinta en cada historia. Sin embargo, de algún modo, las respectivas paletas remiten directamente a las otras. Así que los elementos fusionadores se hallan en el patrón de montaje, en la paleta de colores, en los movimientos de cámara de una historia a la otra, y en las técnicas del procesado del film. Tratamos de evitar lo que yo definiría como movimientos de cámara «decorativos.» Antes que predeterminar una respuesta emocional a partir de un movimiento de cámara, tratamos de permitir que los actores controlaran la respuesta emocional. Hicimos que la cámara respetara a los actores. Y, por supuesto, disponíamos de un reparto fantástico; éstos han hecho una imponente cantidad de trabajo.»

  El compositor Philip Glass, cuyo trabajo a menudo parece destilar la auténtica esencia del paso del tiempo, ha proveído a LAS HORAS con un entretejido musical de gran rigor. «Con la música establecí puentes entre las historias en lugar de separarlas» —nos explica—. «Una de las cosas más interesantes de la película es que va saltando de historia a historia, y deviene habitual que un tema se inicie en una historia y avance en las otras dos. Se podría pensar que cada historia debería disponer de su propia música, pero decidí no enfocarlo así.»
  En lugar de ello, Glass optó por imitar el estilo con el que Michael Cunningham escribió la novela, y con el que David Hare escribió posteriormente el guión, superponiendo pautas, erigiendo un continuum que avanza a través del tiempo y el espacio mientras las historias se mezclan.»

  «Desde el principio tomé una decisión esencial: cada pie musical debía establecer el puente entre las tres historias» —nos dice Glass—, «y devenir un modo muy persuasivo de ofrecer la banda sonora. Al fin y al cabo, no se trata realmente de historias separadas —cada segmento está hablándonos de una parte de la misma historia—. El punto de vista emocional se mantiene muy coherente, en tanto que las tres partes tratan de autoaniquilación, supervivencia, y enfrentamiento con uno mismo. Busqué la misma clase de coherencia para la música, para que fuera la hebra que entretejiera el camino a través de las tres épocas, un camino que las uniera en una sola.»

  La coherencia estructural era el gran objetivo para todos los implicados en el film. Glass recuerda: «Michael Cunningham luchó denonadamente con ello en su novela; Stephen Daldry tuvo que afrontarlo como director, y era algo esencial en el apartado musical. Resulta una idea muy interesante que la imaginación de un escritor pueda llegar tan lejos como para viajar por épocas y vidas distintas, hallando el modo de unirlas. Ello ha significado un logro indeleble del poder del arte.»

  El rodaje se inició en el mes de febrero de 2001 en Nueva York con dos semanas de trabajo que se ceñían mayoritariamente a las secuencias contemporáneas en Greenwich Village. El exterior del apartamento de Clarissa estaba en un bloque histórico de la West 10th Street, cerca de una casa donde Mark Twain había vivido. El apartamento de Richard estaba localizado al otro lado de la ciudad, en el distrito del Meat Market.
  Ultimado el rodaje en Nueva York, el equipo se trasladó a la zona de Miami para rodar los exteriores de la secuencia de Laura Brown, que se pretende transcurre en el Los Ángeles de la década de los cincuenta. «Buscábamos un tipo concreto de apartamento propio de los cincuenta en Los Ángeles» —nos dice Daldry—, «sin embargo, había mejores áreas residenciales de la época en Florida, que estaban perfectamente conservadas. En Los Ángeles se ha modernizado todo mucho.»

  La calle de Laura está en el suburbio de Hollywood de Miami. Muchas de las fachadas de los bungalows y de las casas de una sola planta del bloque se repintaron en las tonalidades pastel de los 50, y también se añadieron coches del momento. Cuando, por la tarde, Laura va a un enorme y viejo hotel para escapar de la vida de su casa, se trata del histórico Biltmore de los años 20, en Coral Gables. El Biltmore, uno de los más impresionantes y venerados establecimientos lujosos del Sur, acogió al expresidente Bill Clinton el mismo día en que el equipo rodaba allí, por lo que el hotel hervía de efectivos del Servicio Secreto.
  A continuación, la producción se trasladó a Londres, donde muchos interiores se rodaron en los platós de los Estudios Pinewood. Para el hogar de Virginia y Leonard Woolf en Richmond, se localizó una antigua casa al sur del suburbio de Luton. Ahora, Richmond está situada en plena trayectoria de los vuelos del Aeropuerto de Heathrow, y el factor ruido hacía imposible rodar allí. Daldry confiaba en poder usar como localización Monks House, en Sussex, donde Virginia pasó sus últimos días, sin embargo, se ha convertido en un museo que, además, sólo permite visitas restringidas.

  «Buscamos otras casas de Sussex,» —nos explica—; «la jefa de localizaciones venía cada día a mi casa de Hartfordshire con todas las imágenes. Finalmente, dijo: “lo que es extraordinario es que esta misma casa tiene todo el aspecto de las casas de Sussex.” Hablamos, y nos dimos cuenta de que mi casa sería la mejor localización. Me encantó rodar allí. Fue glorioso. El equipo técnico se mostró muy respetuoso con mi casa. Habitualmente, no hubiera permitido que un equipo de rodaje estuviera ¡ni siquiera cerca de ella! Pero es que para colmo de coincidencias, habíamos rodado el apartamento de Richard de Nueva York en un edificio donde también resido: en el distrito del Meat Market.»

  A principios de primavera, Nicole Kidman había de rodar la secuencia del suicidio. «La actriz era consciente» —dice Daldry—, «de que tendríamos que meterla en un auténtico río de corriente rápida, y que iba a tener que permanecer bajo el agua. Se trataba de una situación verdaderamente peligrosa. Sin embargo, por lo que respectaba a Nicole, nunca hubo la sugerencia de que lo hiciera otro. Esta secuencia requirió varios días de rodaje, incluyendo la parte en la que el cuerpo de Virginia tenía que verse arrastrado por la corriente a lo largo del lecho del río. Cuando se contemplan esos planos del film, no es otra que la propia Nicole Kidman la que está allí.»

  Kidman, y los otros actores, se mostraron en todo momento dispuestos a regresar al plató aunque se tratara de rodar el menor de los planos de inserto. «En cierta ocasión» —explica Daldry—, «deseaba obtener ciertos planos de detalle de la mano de Virginia mientras escribía. Parecía ilógico que otra persona interviniera en esos planos. Nicole estaba ya ocupada en el rodaje de otra película, sin embargo, regresó a Londres, se enfundó el vestido, y nosotros rodamos la escritura de su mano. Ese tipo de profesionalismo y atención por parte de los actores fue maravilloso. Hicieron grandes esfuerzos para poder regresar al plató, después de que el rodaje principal ya hubiera finalizado, para atender esos pequeños planos de inserto, sin importarles cuándo les requeríamos para ello.» Kidman, que es zurda, aprendió a escribir con la mano derecha para el papel, y llegó a poder imitar la singular letra de Woolf.

  «El rodaje entero fue una experiencia fabulosa» —nos dice Ed Harris, quien encarna a Richard, el amigo y examante de Clarissa—. «El ambiente en el plató fue muy, muy bueno; había mucho respeto. No circulaba mucha gente que estuviera haciendo el tonto. Se mantenía una línea de conducta que aprecié en lo que vale, pues lo que teníamos en manos era un material absolutamente intenso.»

  «Todo el mundo estaba absolutamente concentrado en el trabajo que estábamos haciendo,» —coincide Daldry—. «Pero era divertido, precisamente porque el trabajo era verdaderamente serio. Y eso es lo que lo hacía divertido; algo seriamente divertido. Se generó un proceso de colaboración fantástico entre todos los que participaban. El nivel de aporte creativo de todo el colectivo fue algo digno de recordar. De principio a fin, embargó la sensación de un auténtico trabajo de equipo. ¡¡Y qué equipo!!»

  Ahora, con un largometraje acabado cuyas raíces beben de una fuente literaria que puede que muchos desconozcan, ¿le preocupa al director que LAS HORAS llegue al público general?
  «Confío» —nos dice— «en que si no se sabe nada acerca de “Mrs. Dalloway,” ni sobre Virginia Woolf, ello no signifique la mínima traba para apreciar esta película y divertirse con ella. Sin embargo, la gente que haya leído “Mrs. Dalloway” sabe que el film es el mapa del tesoro, y se divertirán tanto —espero— como nosotros lo hemos hecho en la exploración del mismo.»


Opinión totalmente subjetiva y personal: 9


Hace un año que vi esta película. Es de ésas que se te quedan dentro para siempre, al menos, durante mucho tiempo. Desde hace unos días me planteo volver a verla, pero voy posponiendo su visionado porque simplemente no me atrevo a hacerlo.