domingo, 27 de febrero de 2011

Anoche, esta noche

El monstruo interior no tiene límites de crecimiento, va más allá de la piel y me susurra al oído que no me esconda, pues soy yo. Ayer grité y esta noche lo he vuelto a hacer. Danzo sobre el filo de la navaja, lo sé y aún así me arriesgo… Me ahogo, esta noche me ahogo, pero nado, aunque tenga un bloque de cemento atado a mis piernas; “aún te quedan los brazos” me digo a mí misma. También lloro de rabia pese que os diga que es de dolor, sí, os miento como siempre lo he hecho. Lloro de rabia porque el nudo en la garganta es excesivamente grande esta vez. Por ello grito, tiemblo, me tambaleo, me desgasto, vomito palabras sin sentido, me vuelvo insomne, me muero de miedo y me rompo en mil pedazos en silencio, siempre en silencio y a solas conmigo.




Esa hora (Dani Flaco)







*

Si plantar cara a la vida,
o volver a arrodillarse,
ser una bala perdida,
o una que va a alguna parte.

viernes, 25 de febrero de 2011

¿Y tú a qué esperas?

Más de tres millones de españoles ya tenemos nuestras Pastillas contra el dolor ajeno, ¿y tú? Venga, que sólo cuestan un euro y se puede ayudar a mucha gente. Os dejo un vídeo para que sepáis qué es, a quien se ayuda y cómo se producen los caramelos. ¡Animaos!


Ya sabéis que tengo una forma peculiar de leer poesía. Hace un rato abrí un libro divertidísimo que me regaló Luna Blanca por mi último cumpleaños. Se llama Libro de buen folgar, de Manolus Abbat y Iulius Agnus Nepote. Al azar, lo abrí por la página 45 y esto es con lo que me topé:



SONETO EN CLAVE DE METE Y SACA

                   O LAIXA-PREN

Para darle respuesta bien cumplida,

amigo, a tu bazofia de soneto,

componer una trova te prometo

a sílabas contadas de corrida.

          
           (Corrida en plan decente, que no meto

ni saco yo mi verso en la parida

erótica de moda, ¡por mi vida!

un poco de decencia, y un respeto).


Para hacer buenos versos no hay receta.

mentar la popa es maula muy manida,

por más que la revistas de aire esteta.


La popa ya la tienes bien fodida:

si quieres prosperar como poeta,

la entrada olvida, y busca la salida.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¡Se sienten, coño!

El 23 de febrero de 1981, un grupo de militares irrumpieron en el Congreso de los Diputados con la intención de dar un golpe de Estado. En su lugar, dejaron varias frases de un gran calado intelectual como “¡quieto todo el mundo!” o “¡se sienten, coño!” Treinta años después, el mundo árabe se revela y nos demuestra que la revolución sigue siendo posible, que el mundo occidental, ése que sigue llevando la bandera del progreso pese a la ruina que hoy nos azota, está totalmente dormido. En los países considerados tercermundistas o en vías de desarrollo, los jóvenes se han echado a las calles pidiendo la libertad que como seres humanos merecen, mientras que aquí vemos la miseria tanto económica como moral y miramos hacia otro lado, nos tapamos las oídos para no escucharlo y nos encogemos de hombros cuando nos dicen que nuestro presente y nuestro futuro será una mierda. Aquí, en el mundo del “progreso” nos preocupamos de que no se podrá celebrar el GP de Fórmula 1 de Bahréin en vez de alarmarnos por los muertos que están habiendo en las revueltas de estos países.

¿Realmente Occidente es el progreso? Yo no lo sé, pero a este paso nos vamos a quedar muy atrás, a lo que a términos morales se refiere a lo mejor ya estamos varios pasos por detrás de estas pueblos que unidos han sido capaces de derrocar a diferentes gobiernos autoritarios dejándose el pellejo y que hoy, a estas horas, aún siguen luchando. Desde aquí, desde este pequeño rinconcito de la red, lo único que puedo decir es: “¡se sienten todos los dictadores del mundo y levantémonos por un mundo mejor, coño!





Revolución (Gonzalo Arango)

Una mano
más una mano
no son dos manos
son manos unidas.


Une tu mano
a nuestras manos
para que el mundo
no esté en pocas manos
sino en todas las manos.
















Revolución (Amaral)

 
 




 
 
*

Siento que llegó nuestra hora
esta es nuestra revolución
porque siento que este
es el momento
de olvidar lo que nos separó
y pensar en lo que nos une.






Un placer hablar con los Soperos, pese a la vergüenza pasada =)

domingo, 20 de febrero de 2011

Nostalgia italiana

Mientras estudiaba, me ha azotado una nostalgia de esas que provocan que se te encoja todo por dentro y la verdad es que no sé muy bien por qué. Dicen que no es conveniente volver a los lugares en donde has sido feliz para no decepcionarte. No sé si será verdad, pero a mí me gusta pensar que no es así y por ello me encantaría volver a pisar suelo italiano; además  me quedan muchísimas cosas por ver de las ciudades en las que estuve y tengo que conocer unas cuantas más. Ojalá que si puedo volver, Berlusconi ya no esté en el poder y sí en la cárcel (ilusa que es una...).

Nápoles








Pompeya






Vistas desde el Vesubio




Roma









No pongo ninguna foto de La Fontana di Trevi porque ya sería fustigarse demasiado.







Gracias a Dani Flaco he descubierto a Carmen Boza. Me he quedado tonta escuchando a semejante voz. Abrid muy bien las orejas.






*

No es plato de buen gusto para nadie
encontrarse de repente con los miedos frente a frente.
Y lucharlos sola porque ya no hay nadie,
y matar las ganas de acabar este viaje.



 
 

 
Necesito vuestra colaboración. Resulta que debo hacer un trabajo de una extensión mínima de cinco páginas  y una máxima de diez sobre un tema cualquiera para después hacer una exposición oral. El problema es que  no tengo ni idea de qué hacerlo, así que si se os ocurre algo y tenéis la bondad de decírmelo, os estaré eternamente agradecida.

viernes, 18 de febrero de 2011

Día de lluvia

Caminar bajo la lluvia es una de las cosas más maravillosas de este mundo. Me encanta el frío, el invierno y la lluvia, especialmente las tormentas iluminadas por bellos relámpagos y acalladas por ensordecedores truenos. Pero hoy no fue día de tormenta, sino de lluvia solitaria. El agua se deslizaba al mismo tiempo que yo me embelesaba contemplándola y dejaba de atender en clase. Mi compañera de al lado, con una sonrisa socarrona, me preguntó: -¿niña, nunca has visto llover?- No le contesté, simplemente me encogí de hombros y seguí mirando a través del cristal. Al finalizar la clase, dejé la Facultad hasta el lunes. Bajé las cuestas y escaleras corriendo, creo que cada vez lo hago más rápido, y también, cómo no, chapoteaba cada charco que encontraba a mi paso.

Después de comer, acabé de hacer la maleta, apenas llovía ya. Salí con la esperanza de que me cayera un buen chapetón encima y así terminó siendo. La gente corría como locos mientras yo me fundía con la lluvia. Caminaba tranquila, tenía tiempo suficiente para llegar a la estación gerundense. Con la mano derecha arrastraba la maleta y con la izquierda sujetaba el paraguas, pero no lo abrí. En escasos minutos estaba empapada, el gentío me miraba sin comprender por qué no lo abría y yo, con una simple mirada, les respondía que si no lo abría era porque no me daba la gana, pero estoy segura de que no me entendieron.

Llegué a la estación y lo primero que hice fue despojarme de las gafas, pues no veía absolutamente nada. Al quitármelas me di cuenta de que ya no puedo pasar sin ellas. Entré al baño para poder secarlas y por primera vez en días, vi mi rostro reflejado en un espejo. Me asustó comprobar que quizás el comentario irónico del doctor cabrón no era tan irónico. Subí al tren empapada y tiritando. Imaginé qué me diría mi madre si me hubiera visto. Seguramente me echaría bronca, me repetiría una y otra vez que estoy loca y enfadada me gritaría que me pondría enferma. Yo me encogería de hombros y con una sonrisa burlona le respondería que “sólo es agua”. Ella negaría con la cabeza y me dejaría como caso perdido. Después de tantos años manteniendo la misma discusión es fácil adivinarlo.

Antes de que el tren arrancase, le di al volumen máximo del I-pod y empecé a escuchar un programa de radio, como siempre hago para evitar pensar, al menos durante una hora. Escuché tu nombre y sentí una punzada por dentro. Recordé lo último que nos dijimos y me sentí mal, ya sabes, esa culpa que me abriga y me da calor desde hace mucho tiempo. Acabó la entrevista del programa y una pareja dejó vacíos unos asientos; corrí hacia ellos para poder sentarme sola. Apoyé la cabeza en el cristal para así contemplar cómo las gotas de agua le golpeaban con furia, y a lo lejos, casi sin darme cuenta, ya se dibujaba la gran ciudad condal. Al entrar en Barcelona el reproductor de música decidió que sonara una de Ismael Serrano y por lo bajini, siguiendo el ritmo, cantaba con él eso de “quiero ser la lluvia al otro lado del cristal/quizás alguien me espere en la oscuridad”. Paré y me dije a mí misma que era una ilusa; pocos segundos después me percaté de que temblaba. Sin más, ya había llegado a mi destino y seguía calada hasta los huesos.

Me encanta la lluvia porque te roba todo tipo de maquillaje o de máscara, te despeina, te empapa, entra hasta las profundidades más íntimas de tu cuerpo y te limpia las lágrimas en silencio, sin que nadie se entere, sigilosa y cauta aunque aparentemente haga mucho ruido.

 
 
 
 
 
 
 
Lo nuevo de The New Raemon. Me gusta mucho la canción, pues tiene una buena letra, música con sustancia y el vídeo es una pasada.




*

Hice lo que pude
estando malherido
pronto me van a colgar
 
 
 
 
 
 
 
 
Pd1: Arcadi, mil millones de gracias por tocarle los cojones en público a Cercas, no creo que se le bajen los humos, pero verle enfadado ha sido una gran satisfacción. Además, hoy fuiste el protagonista en clase, comentamos la noticia. El profe estaba de tu parte, pero tenía que guardar las formas, pues cabe recordar que Cercas impartió clases en la UdG. Según ha dejado caer de forma sutil, no es muy disparatado pensar que a éste le hubieran pillado en un puticlub, no te digo más.



http://www.elpais.com/articulo/cultura/Arcadi/Espada/lanza/bulo/Cercas/fue/detenido/prostibulo/elpepicul/20110216elpepicul_6/Tes



Pd2: Hoy Sinde estuvo en mi Facultad. Nadie nos ha avisado, al parecer era una visita secreta, imagino que para que no se armasen follones. Nos hemos enterado gracias a un par de fotógrafos que rondaban por allí y muchos se han olido algo gracias a los gorilas trajeados que deambulaban por la entrada. Ay si la hubiera visto, qué clarito le habría quedado mi opinión sobre su patética ley...

martes, 15 de febrero de 2011

El dichoso protocolo

Hace un par de meses murió un compañero de mi clase con tan sólo veinte años. La coordinadora de nuestra carrera nos dio la noticia. Pensábamos que todos los profesores estaban enterados igual que nosotros, pero nada más lejos de la realidad. Nosotros hemos sido los encargados de dar la noticia a cada profesor después de que su nombre sonara, pues seguía apareciendo en las listas. Cada uno reaccionaba de una forma, o bien bajaban la mirada, o ponían los ojos como platos o tachaban su nombre sin decir nada. Pero ayer, una profesora fue al morbo más puro, pues quería entrar en detalles en medio de la clase. No sabíamos cómo hacerle ver que ése no era precisamente el mejor lugar para las preguntas y más cuando uno de los mejores amigos del chaval se levantó y se fue porque no aguantaba más. La mujer se excusó diciendo que el decano no la había informado, fallo de este hombre, pero eso no justifica su falta de respeto. Indignadísima ella, dijo que iría a hablar personalmente con el decano para que le aclarase las cosas, aunque no sé muy bien qué quería que le aclarase, pero bueno.

Esta tarde, cuando he llegado a la residencia después de una maratón de clases, he entrado en la página de la Universidad para ver si había notas colgadas (todo bien, gracias) y me he encontrado con que tengo un mail titulado “Os pedimos disculpas” de una señora a la que no tengo el placer de conocer. Lo abro y leo:

“Bienvenidos,

Os queremos informar que, lamentablemente y por una falta del protocolo establecido, los profesores de las asignaturas que cursaba vuestro amigo xxx no habían sido informados de su traspaso, por lo cual os pedimos disculpas y las extendemos a todos ellos. También os queremos informar de que ya hemos hablado con el decano y procuraremos, estableciendo un protocolo claro, que una cosa así no vuelva a pasar.

Muy cordialmente,

xxx”

Como he dicho antes, los profesores estaban enterados gracias a nosotros, eso para empezar. Para seguir, me parece patético que no se tenga un “protocolo claro” en una Universidad y por último, a ver si llamamos a las cosas por su nombre, no ha sido un traspaso, ha sido una muerte.


Pd: Sí, borré la entrada anterior. A veces se me olvida que esto lo lee gente.



viernes, 11 de febrero de 2011

Conversación ajena en el tren

Creo que abriré una sección en el blog sobre lo que se ve, se oye y se vive dentro del curioso mundo de los trenes. De vuelta a casa, he escuchado una conversación de esas que te hacen sentir mal, de las que te repatean y de las que te encantaría entrometerte para dar tu opinión. Pero como me parece una falta de respeto meterse en conversaciones ajenas, daré mi opinión por aquí.

En los cuatro asientos de mi izquierda, los típicos que dos van hacia delante y los otros dos hacia atrás, viajaban dos parejas de unos 25-30 años que al parecer se conocían. Mantenían una conversación animada, y mientras colocaba la maleta en su sitio escuché dos palabras que me hicieron prestar atención: drogas y anorexia. Las parejas defendían que a “los yonkis esos de mierda” y “las tías gilipollas” nadie debería ayudarlos y mucho menos la seguridad social. Proseguían diciendo que si “esta escoria” tenían problemas es porque ellos mismos se los habían buscado, así pues, que se jodan ya que “dan una mala imagen de la sociedad”.

Sé que soltaron muchas más perlitas por el estilo, pero desconecté porque me estaba poniendo enferma y veía que iba a saltar. Es muy fácil juzgar a la gente, caer en los tópicos y excluir a alguien cuando tiene un problema que finalmente deriva en una enfermedad, la cual les puede llevar a la muerte, ya que al fin y al cabo, tanto la drogodependencia como la anorexia o bulimia son un suicidio lento y doloroso. Imagino que pedirle a alguien que piensa así una pequeña reflexión de por qué creen realmente que la gente cae en este tipo de trastornos les resultará difícil, seguramente porque no entienden que en ocasiones la vida es muy puta y se necesita una vía de escape, la cual, en estos casos, no es la más acertada, pero quizás sí es la más rápida y placentera para estos enfermos a los que el todo les provoca la nada y la nada les provoca el todo, pues lo único que les salva de sus problemas son sus correspondientes vicios.

Ojalá nunca les ocurra, pero si un ser querido o ellos mismos padecieran uno de estos casos (por muy fuertes que nos creamos, todos estamos expuestos), estoy segura de que su visión cambiaría totalmente. Así que por favor, dejemos de una maldita vez de juzgar a los demás a la ligera, aunque suene manido, las cosas no son tan simples como puedan parecer a primera vista.




Por gentileza de la señorita Nerea:


Ley de gravitación universal (Miss Caffeína)






*
Otra vez el frío y el invierno son preciosos


 
 
Pd: Querido invierno, ven, por favor, prometo cuidarte y mimarte. Te regalaré las caricias que me sobran, que son todas, así que ven, por favor, quiero sentirte. Ya sabes que no quiero a la primavera, pues me provoca picores y malestar, te quiero a ti y éste es tu preciado tiempo. Desengáñate porque no volverá nunca más.







lunes, 7 de febrero de 2011

Regalazo desde Buenos Aires

Hace unos días me llegó este regalito, qué digo regalito, es un regalazo, desde Buenos Aires de la mano de Estela. Qué alegría da tener amigos así de buenos. ¡Gracias!



Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos

cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.

Qué grande era, es y será el maestro Benedetti…



También recibí un e-mail de Sol, la chica argentina que estuvo unos meses en la residencia. Entre otras cosas, me contaba que seguramente tendrá que volver a España en mayo e intentará hacernos una visita. Cruzaremos los dedos para que así sea.

sábado, 5 de febrero de 2011

Sólo quieres que te abracen

Después de cenar he estado viendo la película de Albert Espinosa: No me pidas que te bese porque te besaré. No es el mejor film del mundo, ni mucho menos. Espinosa tiene unos temas típicos de los que le cuesta salir, tanto en los libros, como en las películas o como en las series, pero me encanta su positivismo, cosa que necesito meterme ahora mismo en vena. Y es que ¿hay algo más positivo que “las pajas positivas”? Lo dudo, así que entre todas las candidatas, la mayoría dramones, ha ganado ésta. Me gustaría remarcar tres puntos del guión que para mí han sido claves:

La frase final del monólogo con el que empieza la película Albert, el protagonista: “La gente entra y se muere. También podría ser una definición de lo que es este mundo.”

El gran consejo de Carol a Albert: “Cierra los ojos y díselo”.

Y el maravilloso monólogo en off de Albert con el que da comienzo la película y que se completa al final. Éste es con el que se llega al fin: “Todo el mundo tiene una ilusión. Un amigo mío soñaba con enrollarse con una tía que oliese a Nivea; otro colega soñaba con tener tres pollas, no dos, sino tres. Raro, ¿eh? Yo soñaba con algo más sencillo: tocar la guitarra. Simple, ¿verdad? Y yo sé porque soñaba con ello: los sueños provienen de traumas y cuando desaparece el trauma, de alguna manera, puedes comenzar a crecer.”

Traumas tengo muchos, por eso, siguiendo la lógica de la película, tengo tantos sueños. Estos días en los que he estado desaparecida (no, no estaba muerta ni tampoco de parranda), he pensado mucho, sí ese gran defecto que tengo. Me he dado cuenta del miedo tan terrible que tengo a que alguien me quiera, y pese a ello, siempre, desde niña, he soñado con que los de mi alrededor me querían, o al menos, lo hacían de forma “normal”. Soy de tener fobias raras, la gente no las entendería, excepto la de las serpientes, por ello no las explico. Sin embargo, querer no me cuesta nada, pese a que lo haga como el culo y la cague miles de veces. Daría la vida por un abrazo de alguien al que quiero (creo que los achuchones los tengo totalmente idealizados, pero esto sí me gusta), aunque luego, por el puto miedo, quiera alejarle de mi vida. Pero no sólo lo hago por miedo, también lo hago por protegerles, yo me entiendo.





 

Turnedo (Ivan Ferreiro)








Que no dejas que te quieran
sólo quieres que te abracen



Pd: Si un día llegáis a un sitio y hay un señor tendido en el suelo inconsciente mientras un muchacho le hace una traqueotomía con un bolígrafo y alguien de la seguridad del lugar os pide que por ahí no paséis, NO PASÉIS. No es tan difícil de entender… A ver si dejamos el morbo en casa para ver la tele y no jugamos con la vida de los demás.