miércoles, 29 de septiembre de 2010

Día de huelga e hipocresía

Y llegó el día la huelga. Como ya anuncié, no he hecho. Me repatea ver a los que dicen ser de izquierdas queriendo movilizar a los trabajadores para luchar por sus puestos de trabajo, pero cuando los trabajadores les piden ayuda de verdad, miran hacia otro lado. Aún me repatea más ver a los de derechas apoyando una manifestación OBRERA (lo pongo en mayúsculas porque es lo nunca visto), simple y llanamente para llegar al poder, porque, como todos sabemos, a la gran mayoría no les importa que una persona esté en el paro.

La vida en Girona está siendo normal. La mayoría de los comercios están abriendo y en las facultades hay clases. Sería interesante analizar el derecho a huelga de los trabajadores. Pese a que muchos estarán de acuerdo, no se han unido por el dinero, y es que yo me río del derecho a huelga. Sé de gente que a duras pena cobra 1000 euros al mes y si la hacen le descuentan más de 90. Vamos, que hacer huelga hoy en día es un privilegio, puesto que no mucha gente se puede permitir “perder” esa cantidad de dinero en estos tiempos difíciles. De vuelta del Museo del Cine, –impresionante, por cierto- estaban los piquetes paseándose por la calle, con banderas y tocando el silbato. Algunos comerciantes han bajado las persianas de sus negocios y otros estaban agolpados en sus escaparates controlando que no pasara nada. También, hay policía en cada esquina.

No me quiero extender en esta entrada, porque de verdad que me da mucha pereza hablar sobre esto. Dentro de unas horas los sindicatos dirán que la huelga ha sido un éxito y el Gobierno que ha sido fracaso; si es que es lo de siempre. Así que voy a resumir en una sola oración porque no he hecho huelga: odio la hipocresía.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Primer día de facultad

Por fin he empezado la vida universitaria. Cambio de ciudad, de aires y de gentes. Girona es una ciudad preciosa, con mucho encanto y muy misteriosa. La única pega que tiene son sus cuestas, y más para la gente como yo que estamos acostumbrados a pisar suelo plano. Ayer llegué a la residencia, la verdad es que la acogida ha sido genial, pese a que ahora empiezo a sufrir novatadas, concretamente vía Facebook. Así que por favor, si empezáis a ver cosas raras por mis cuentas (Facebook, Hotmail, blog o Twitter) no hagáis caso.

Hoy han empezado las clases de mi grado, creo que hemos sido los últimos. Nada más entrar, me he encontrado con una estampida en el vestíbulo. Unos subiéndose encima de otros para poder ver en qué aula se hace cada clase. Yo, como he podido, me he ido metiendo entre la gente hasta poder ver donde tenía que ir. Al llegar, aún quedaban unos 10 minutos para que empezara la clase, el profe nos ha hecho entrar a todos los que estábamos en el pasillo. Mientras tanto, él iba probando cosas en el ordenador, cuando de repente empieza a sonar “Palabras para Julia”. No puedo evitar que se me erice la piel y que me acuerde de quien siempre me acuerdo cuando la escucho. Poco después noto que me vibra el móvil.

Empieza la clase y el profe - parece majete- nos empieza a explicar en qué consistirá su asignatura, comunicación audiovisual, y nos pasa el temario que consiste en analizar pelis, series, programas de televisión y redes sociales, entre otras muchas cosas. Nos informa que el miércoles tendremos nuestra primera práctica: iremos al museo del cine. Recuerda que es el día de la huelga y que si nos encontramos con algún piquete nos hagamos pasar por turistas. Las siguientes prácticas serán el 18 y el 19 de octubre en la Pedrera (Barcelona).
Al salir de clase miro el móvil y veo que tengo un sms de Nere. Me desea suerte en mi primer día como universitaria, cosa que hace que se me asome una sonrisa. Gracias otra vez. Salgo a la puerta con paso tranquilo, aún me queda hora y media hasta la siguiente clase, así que llamo a Antonio y le cuento.

Llega el turno de la segunda y última clase de los lunes: expresión oral y escrita. Subo a la clase y, mientras esperamos en el pasillo, vemos a una mujer de unos 50 años largos paseándose por el pasillo con unos calcetines blancos hasta las rodillas, las zapatillas de ir por casa y sin peinar. Se notaba que no estaba bien la pobre. La profe sigue retrasándose y un valiente se atreve a entrar, lo que supone que todos, como corderitos, le sigamos. La asignatura también me gusta mucho, veo que va a seguir una temática parecida a la de literatura universal de primero de bachillerato, a otro nivel claro. Si todo sale bien, durante el año entrevistaremos a un escritor conocido (hace un par de años entrevistaron a Javier Cercas, autor de “Soldados de Salaminas”). La profesora es una copia de la que fue mi profe de castellano el año pasado. La típica que se adorna y se cree más importante que nadie, aunque ésta parece más maja.

Quizás lo único que cambiaría de estos dos días son algunas llamadas telefónicas, aparte de mi caos mental, claro. Y es que no me faltan ganas para tirar el móvil desde lo alto de la cuesta para que se destroce. Parece ser que no todo puede ser perfecto. Pero, como ha dicho hoy el profesor de comunicación audiovisual, “aprender es enfrentarse a lo extraño”.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Vuelta al instituto

Después de un día tan difícil como el de ayer y con la previsión que el de hoy fuera peor, tocaba cumplir una pequeña promesa. Así que me levanté y me puse la mejor sonrisa que tenía a mano y bajé al instituto donde he pasado los dos últimos años de mi vida.

Es curioso, nada más tocar el timbre me he empezado a sentir bien pero al mismo tiempo rara. Después de esperar unos minutos, las buenas costumbres no hay que perderlas, la conserje le da al botón para que se abriese la puerta. Al subir siento una cosilla en el estómago que no puedo explicar. Mientras tanto, sonaba el timbre y empezaba a ver caras conocidas.

Primero la que fue mi profesora de catalán, Isabel, con la que tengo una breve charla mientras iban apareciendo Antonio y Alba, uno exclamando “¡la periodista!” y la otra “¡la gironina!”. Charlas breves y curiosas, uno venía y el otro se marchaba, me ha recordado a los bares de citas que tan sólo tienes 7 minutos para ir conociendo al personal; una vez pasados esos 7 minutos, otra persona se sienta delante de ti y vuelta a empezar.

Alba, la que fue mi profe de literatura universal, me propone sentarme en la ventana para charlar un poquito y ella no sabe la alegría que me da porque, en menos de un segundo, se me han pasado las mil y una vivencias que pasé en primero sentada en el poyete de esa ventana.

Vuelve a sonar el timbre, ese maldito timbre ensordecedor, que ahora anuncia el fin de la hora del recreo. Justo después, escucho que una amiga me llama. No sabía que estaba estudiando ahí y me alegro mucho de volver a verla. Nos ponemos brevemente al día hasta que le toca entrar en clase.

Paseo por el pasillo hasta llegar a la sala de profesores. Por el camino me encuentro a la que fue mi tutora en primero, me mira de reojo y yo simplemente paso de ella, y me dirijo a saludar a la que fue, también en primero, mi profesora de inglés. Pregunto por mi tutor del año pasado y me informan que no está, me hubiera gustado verle. Así que después de la sala de profes, tocaba bajar a la zona de dirección y allí que aparece Joana, mi profe de inglés del año pasado, con su poca cordura habitual y sus ganas de cachondeo. Me vuelve a recordar que es a ella a quien le tengo que dedicar los futuros premios (soñar es bonito y más cuando se hace en compañía) y se pone en situación imitando a un actor que ganó un Oscar del que no recuerdo el nombre. Se ve que el chico se lo dedicó a una profesora suya que era lesbiana y él tenía que hacer el papel de homosexual, así que se inspiró en ella. Mientras tanto llega Helena, la de la cantina, y pone orden diciendo que la primera entrevistada será ella, que para eso me conoce desde que no levantaba un palmo del suelo, y qué verdad es, así que se pusieran a la cola y yo me sorprendo riéndome a carcajadas.

Entre tanto cachondeo, se suma el que ahora es el director, que fue mi profe de educación física. Al final de curso, me dijo que menos mal que me iba y no iba a estar mientras él fuera director porque no iba a tener a nadie que le echara broncas, pero hoy, pese a ir de visita, ya la hemos tenido con el tema de los ordenadores. Es algo habitual entre él y yo, sabe que va con cariño y también que tengo razón, todo hay que decirlo.

Salgo del instituto, y sin estar si quiera una hora, me siento bien, diferente, con las pilas cargadas de besos y abrazos que, a más a más, sé que han sido sinceros; deseos de que todo vaya bien, consejos y amenazas del tipo “me da igual que te vayas fuera, ya te lo estás montando para venir a vernos de vez en cuando”, así que habrá que volver para cumplir de nuevo la promesa.

martes, 21 de septiembre de 2010

Vergüenza ajena

Dentro de poco son las elecciones en Cataluña y será la primera vez en mi vida que vaya a votar. En mayo, cuando cumplí la mayoría de edad, una de las cosas que más ilusión me hizo fue saber que ya podría ir a dejar mi voto en una urna, que de alguna forma, podría opinar. El problema es que las ganas se me van cada vez que veo un telediario, leo un periódico o escucho la radio.

Dicen que el hombre es el animal que se tropieza dos veces con la misma piedra, y qué verdad es, pero además, le estamos haciendo la competencia a los cangrejos de forma patética. Hemos retrocedido varios siglos atrás expulsando a los gitanos, tal y como está haciendo Sarkozy, y para mayor desgracia, los partidos de derechas, como el PP, se están subiendo al carro apoyando esta atrocidad. Alguien debería recordarles que Rumanía pertenece a la UE y, por lo tanto, los rumanos tienen el derecho de libre circulación. Yo, simplemente con mi DNI, he podido viajar a Alemania, Irlanda o Italia y no he tenido ningún problema. Quizás es porque se me olvida decir que soy rubia con ojos claros y un tono de piel “blanco muerto” (yo lo denomino así). Seguramente, si fuera gitana, musulmana, china, negra o mi tono de piel fuera verde fosforito hubiera tenido más problemas, no me cabe la menor duda.
De verdad que me asquea todo lo que veo. No me puedo dejar de destacar el patético comportamiento de los populares catalanes en Badalona, asqueroso. Para más inri, hoy también se ha sumado a la fiesta “Marianico el Corto” (Mariano Rajoy).

Otra cosa que me gustaría destacar es la huelga de la semana que viene. Me gusta luchar, soy bastante revolucionaria, pero esta huelga creo que llega tarde, muy tarde. Además, he vivido muy de cerca la hipocresía de los mismos que la están convocando. Hace un año y medio, la fábrica en donde trabajaba mi padre desde hacía veinte años, echó el cierre dejando a todos los trabajadores en la calle y sin un duro. Sufrieron las palizas y las amenazas de los GEOS y de los Mossos cuando se manifestaron para luchar por lo suyo, y lo peor de todo, es que los que hoy dicen que luchan por los trabajadores, les dieron esquinazo y soltaron perlas como “estamos hartos de vosotros y de vuestras quejas.” Es muy fácil estar harto cuando a final de mes tu bolsillo está lleno de billetes y tienes para alimentar a tu familia; por eso me hace tanta gracia que se preocupen tanto, públicamente, claro. Así que el día 29 no pienso hacer huelga. Iré a clase como si fuera un día normal. Que luego no haya clases, ése es otro tema.

En definitiva, que con este ambiente de tanta hipocresía, de tanta falsedad, de tanta falta de profesionalidad y recursos, con este ambiente tan dramático y mediocre, protagonizado tanto por una parte como de la otra, no sé si votaré a alguien. Por supuesto que acudiré a las urnas, pero mi voto va a estar muy caro. Como diría Labordeta, "¡a la mierda!"



Pese a que Pink se la dedica a Bush, creo que más de uno podría darse por aludido.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¡Buen viaje, Labordeta!

En la última entrada hablé sobre lo que nos imaginamos para que el mundo funcione un poquito mejor y hoy, lo que es la casualidad, cuando he llegado a casa me he enterado que Labordeta ha muerto. Cuando muere alguien conocido, si me cae bien, suelo sentir alguna “cosilla”, pero la muerte de Labordeta me ha tocado, estoy triste.

Era un ser único: culto, comprometido, divertido, sincero y sencillo, algo inaudito hoy en día en el círculo político. Si tenía que decir algo, lo decía, y le importaba bastante poco el qué dirán. Defendía lo que creía, y no sólo era palabrería, también actuó.

Hoy ha empezado un largo viaje, con su mochila acuestas, por supuesto. Él ya no está y por eso las cosas están hoy más feas que de costumbre; así que habrá que seguir luchando, por él, por todos los que invirtieron sus fuerzas y sus vidas por hacer del mundo un lugar más habitable, por nosotros y por los que vienen detrás.

¡Buen viaje!




"¡A la mierda!" Uno de esos momentos míticos e inolvidables.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Imagine

Llueve y mucho. Rayos y truenos iluminan y sonorizan, respectivamente, la noche pratense. Seguramente está lloviendo en más sitios, fijo, pero yo la tormenta que estoy viendo es la de aquí. No puedo hablar de la del centro de Barcelona, ni de la de Sant Boi, ni la de Hospitalet ni de la de Cornellà. La de aquí, la del Prat, está engalanando la ciudad. Me encantaría salir a la calle, empaparme y chapotear en los charcos, pero mi cuerpo ya no responde más.

Hace un rato que he acabado de cenar. Justo después me he metido en mi habitación y me he tirado en el sofá. He cerrado los ojos y he querido escuchar la tormenta hasta que otra la ha interrumpido. Así que me he colocado los auriculares y me he puesto a escuchar Imagine del mítico Lennon, también con los ojos cerrados.

La primera vez que escuché la canción, o almenos ése es el recuerdo de la primera vez, fue en primaria. Hubo un día en el que todos los colegios e institutos del Prat se pusieron de acuerdo para protestar contra la guerra de Irak. Tuvimos que colorear una especie de postales que contaban con la paloma de paz como protagonista. En su interior, teníamos que escribir una serie de deseos. Mientras las hacíamos, de fondo sonaba Imagine en un casete. Un par de clases después, la profesora de inglés hizo que nos la aprendiésemos.

Supongo que por el mensaje de la canción y porque lo relaciono con las protestas en contra de la guerra, muchas veces vuelvo a ella e imagino. Siempre he defendido que el día que deje de imaginar, de idealizar, de soñar y de ser un poco revolucionaria me moriré; así que imagino desde niña para sobrevivir cuando la tormenta descarga su furia, como esta noche. Cuando era pequeña, imaginaba que los que me hacían daño eran súper héroes y que eran así de cabrones para que la gente no supiera que, en el fondo, eran buenos y que su mayor secreto era que se dedicaban a salvar el mundo.

Así que John, no eres el único soñador. Yo también espero que la gente pueda hacer realidad el sueño de hacer del mundo un lugar mejor, donde las fronteras no sean un problema; donde no existan religiones o al menos, que no se enfrenten las unas con las otras; donde un presidente no decida expulsar a ciertas razas, tal y como pasa ahora mismo en Francia; donde no sea importante el color de la piel, la tendencia sexual de cada uno o se siga considerando a la mujer un ser inferior; donde todo el mundo pueda acceder a los alimentos, a la sanidad y a la educación, etc, etc, etc.

Este fin de semana me va a tocar imaginar muchísimo. Creo que tendré que volver a los métodos de la infancia y poner un par de trajes de súper héroes. Pero mientras pueda seguir soñando, sobreviviré... o al menos eso creo.




Nunca dejéis de soñar.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Quiero ser una perra

Hoy envidio con toda mi alma a los perros. Perdón, creo que he empezado mal. Debería empezar pidiendo disculpas por si acaso, no vaya a ser que empiece a soltar tacos, burradas y detalles soeces. Es que estoy de muy mala hostia (¿veis? Ya empiezo), entre otras muchas cosas, porque hoy me han dado la puntilla que me faltaba.

Resulta que se ha roto una tubería del bloque y por la tarde-noche de ayer, colgaron cartelitos en el ascensor y en la portería informando que a partir de las 9 de la mañana de hoy hasta las 6 de la tarde, aproximadamente, no habrá agua y además se prohíbe usar el w.c. Viendo lo visto, estoy por bajar y poner en cada cartel al lado de donde se pide no utilizar el “w.c” (es así como lo han escrito) esto:
“No caguéis ni meéis en casa hasta que no vuelva el agua.”

Suena ordinario y soez, sí, pero es que mis vecinos parece que no entienden esta frase: “se ruega no utilizar el w.c”. Lo sé porque al bajar a la calle se lo he tenido que traducir a unos cuantos que me han preguntado que qué era lo que pasaba. Sí, la comprensión lectora falla.

Sinceramente, si esto me pilla otro día, ahora seguramente me estaría riendo, pese a que no me haría especial gracia tener que ir al ambulatorio del barrio para echar fuera lo que mi cuerpo no quiere tal y como hay que hacer ahora, pero es que, para más inri, estoy en esos días fatídicos del mes que tenemos las mujeres. Todas sabréis lo que esto supone: visitar con mucha frecuencia el “w.c”. Así que en lo que va de mañana, ya he visitado varias veces el ambulatorio. No soy la única, allí me he encontrado con una vecina que sí ha entendido el mensaje, menos mal.

He empezado diciendo, por error, que envidio a los perros. Sí, hoy me encantaría ser una perra. Como todos sabemos, los perros suelen hacer sus necesidades donde a ellos les da la gana. Que quiere cagar en medio de la calle, cagan; que quieren mear en una farola, mean. También está la responsabilidad del dueño de recoger la mierda de su mascota o de evitar que lo haga en medio de la calle pudiendo utilizar los pipi can. Pero si a un perro se le planta hacer nacer un zurullo en medio la calle, lo hace y se la trae floja todo. Se alivian y tan felices. Así que hoy, al menos hasta las 6 de la tarde, aproximadamente, quiero ser una perra con rabo, pelo y con la posibilidad de gruñir y morder a mi antojo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

La Iglesia, la familia y la homosexualidad

Acabo de leer este artículo en El País:http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Papa/ataca/medios/elpepusoc/20100913elpepusoc_6/Tes Creo que alguien debería decirle a Ratzinger que cierre su bocaza de una vez para que deje de decir gilipolleces que, para colmo, son ofensivas.

El periodista escoge como titular “El Papa ataca a los medios”, quizás lo hace porque le toca de cerca, el problema es que el artículo se centra más en las declaraciones del Papa sobre la homosexualidad.

Reconozco que, en parte, estoy de acuerdo con las declaraciones en contra de la prensa “la construcción de una sociedad con fidelidad a la verdad" y al hacerlo ha criticado a los medios de comunicación. "Al existir una competencia cada vez mayor", ha dicho, "los medios piensan que están obligados a suscitar la máxima atención posible. Por otra parte, el enfrentamiento es noticia en general, aunque vaya en detrimento de la verdad del hecho". Es cierto, últimamente se vende más el morbo que rodea a la noticia que la propia noticia en sí. Pero una, que es muy mal pensada, cree que al amigo Ratzinger no le importa nada la prensa, más bien lo que le importa es su imagen, muy dañada últimamente, sobre todo por el tema de los abusos sexuales y por su incompetencia a la hora de afrontarlos.

Dejando de banda lo anterior, me quiero centrar en el tema de la homosexualidad y la familia. La Iglesia defiende que una familia es la que se origina con un hombre y una mujer porque es así cómo se produce la reproducción, lo que les lleva a atacar a la ciencia y a los métodos anticonceptivos. Recordemos la advertencia del Papa sobre los preservativos a los africanos. Según él, los condones provocan SIDA, con un par. Y lo dice en un lugar donde cada día mueren cientos de personas por culpa de dicha enfermedad.

Todos los que forman parte de la Iglesia, afirman que ellos pertenecen a la familia católica. Y aquí viene cuando me pregunto si eso es una familia. Los curas se casan con Dios, es decir, se casan con la figura de un hombre ¿y eso no es homosexualidad? Según ellos, le aman sobre todas las cosas ¿eso no es querer a alguien? Pues según ellos, eso sí es una familia, la gran familia del catolicismo.

A mí me gustaría plantear una pequeña duda que tengo. Yo soy heterosexual, me gustan los hombres. Entonces, ¿si el día de mañana quiero ser madre y no puedo porque mi pareja o yo tenemos algún problema médico y, por lo tanto, tengo que recurrir a la ciencia, formaré una familia? Quizás es que me olvido de lo que el gran científico Ratzinger defiende, que desde el vientre una criatura ya empieza a distinguir y sabe si ha sido engendrado en una camilla desde un bote o directamente desde el pene de su padre biológico.

No saben lo difícil que es no ser querido y lo que mucha gente daría por tener una familia. Una familia se forma desde el respeto, la educación y el amor, entre otras cosas. Da igual que sean dos mujeres, dos hombres, una mujer, un hombre o un hombre y una mujer los que traigan a la vida a una persona, da totalmente igual, mientras puedan darle todos los valores dichos anteriormente. Hay cosas que no se pueden pagar con nada, como son el amor y la felicidad y mientras eso lo tenga un niño, le dará igual llamarle a dos mujeres mamá o a dos hombres papá.

sábado, 11 de septiembre de 2010

11-S

Llevo unos días casi aislada del mundo e intentando no ver ningún telediario. Es muy raro en mí no comer o cenar sin poner las noticias, recuerdo hacerlo desde muy pequeña, pero he dejado de verlos porque me niego a insensibilizarme. Estoy cansada de estar comiendo y ver muertos, guerras, accidentes, violencia doméstica, crisis, políticos mediocres peleándose por cualquier chorrada siendo incapaces de ponerse de acuerdo en algo, etc. Por todo esto, necesito desintoxicarme para seguir sorprendiéndome de las atrocidades que podemos llegar a cometer los seres humanos, seguir indignándome y enfadándome y no verlo como algo “normal”. Por todo esto, además de por mi despiste que me lleva a no saber en qué día vivo, no me enteré que hoy era 11-S hasta anoche cuando mi padre me dijo que hoy no trabajaba por ser la Diada.

Este mediodía vi el telediario de La Sexta, el que más veo últimamente, para escuchar las declaraciones de Alonso tras haber conseguido la pole. Pero como es lógico, los primeros minutos han estado dedicados al terrible accidente de tráfico que ha habido en Badajoz y a los homenajes a las víctimas del 11-S. Con este día me pasa igual que con el 11-M: mi mente viaja al pasado para recordar qué estaba haciendo. Son dos días que los tengo muy marcados, quizás más el de marzo, no porque ocurriera en Madrid, sino porque fue la primera vez en mi vida que tuve una responsabilidad seria.

El 11 de septiembre de 2001, cuando llegamos a casa tras recoger a mi madre del trabajo, puse la tele como siempre hago- me gusta escuchar ruido, ya sea música o la tele- y me topé con la imagen de una de las Torres Gemelas echando humo y a Matías Prats explicando que había habido un accidente aéreo. Pocos segundo después, vi en directo cómo se estrellaba el segundo avión y temblé al escuchar a Prats exclamar que eso no podía ser otro accidente, que era mucha casualidad.

Me pegué a la tele, no entendía lo que estaba pasando, como el resto del mundo. Se me encogió el corazón al ver gente saltando desde las ventanas; no pude reprimir las lágrimas. Sentí la impotencia de no poder hacer nada y pensé tanto en los que iban a morir, o ya habían muerto, como en sus familiares. Creo que cosas así, entre otras muchas, son las que años después me han llevado a querer estudiar periodismo.

Para acabar con el tema del 11-S, comentan que el Pastor que había dicho que iba a quemar ejemplares del Corán, se retracta y dice que jamás se quemarán en su iglesia. Pero a ese hombre poco le importa la quema del libro sagrado de los musulmanes porque está feliz, puesto que ha salido en las televisiones de todo el mundo. ¿Dónde está el límite de muchos para llamar la atención y salir en televisión? Creo que no lo hay ni lo habrá si se les sigue dando coba.



"Saramago dijo algo hermoso. Dijo que hoy por hoy existen dos súperpotencias en el mundo: una es Estados Unidos, la otra eres tú. La opinión pública, toda la gente que salió a tapar la calle para exigir a los políticos una sensibilidad diferente, otra forma de resolver los conflictos entre los pueblos".

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La vida es el invento más injusto

Desde hace mucho tiempo pienso que la vida es una puta mierda, el invento más injusto y más cruel que se ha creado. Por supuesto que hay momentos felices y muy buenos y también, pese a que en especie de extinción, gente cojonuda. El problema es que contra más hijo de puta eres, más te sonríe la vida.

Hace unos minutos me han dicho que un compañero del colegio, de los poquitos que pude considerar algo parecido a un amigo en aquellos años de infancia, murió el domingo. Siempre fue un chico enfermizo y débil aunque muy valiente. Sabía que estaba mal y jamás dijo nada. Tengo entendido que algo le comentó a algunos amigos suyos del instituto, compañeros míos en los dos últimos años.

Aún no soy muy consciente, es muy difícil aceptar la muerte de alguien que ha formado parte de tu vida, ya sea de una forma o de otra, haga años que no le ves o a penas minutos; pero más difícil es aceptarlo cuando esa persona tan sólo tenía 18 años. No, no me entra en la cabeza. Hace casi dos años perdí a otro compañero, tenía 15 años, y ahora la historia se vuelve a repetir.

Descansa en paz, Carlitos.

viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Qué alegría más tonta!

Escribo con temblor de manos, de piernas y de todo el cuerpo. Con los pies flotando, con la cabeza en las nubes y con miles de lágrimas derramándose por mis mejillas. Pero todo esto es lo que produce la alegría, ya no me acordaba de sus síntomas y por eso estoy en el limbo. Y todo esto lo puede llegar a producir un simple sms.

Han sido unos meses intensos, de nervios, de muchos nervios. Primero la Selectividad, después el batacazo de no ser admitida en ningún sitio y ver cómo se me rompía el sueño que tenía desde hace muchos años: ser periodista. Después de asimilar que iba a estar casi imposible entrar, y de hacerme a la idea -sí, yo tan pesimista como siempre- hace cosa de una hora me han enviado un sms diciéndome que estoy admitida en la universidad de Girona.

El mensaje lo he visto por casualidad. Siempre que veo un número raro ni los abro porque sé que es publicidad de Movistar, pero por fortuna, hoy lo he abierto. Me he quedado petrificada y, sin haber asimilado aún la información, he llamado a la primera persona que tenía que llamar, a mi Antonio. Gracias, gracias y mil veces gracias. Por soportarme siempre, por darme tu apoyo, por escucharme y por la charla y el café de hoy. Ahora mismo no se me olvidan las palabras que me dijiste cuando no me cogieron y cómo me calmaste. ¿Cómo te voy a agradecer TODO? Supongo que no convirtiéndome en una perroflauta profesioná. Espero tu visita en Girona.

Después ha venido el turno de llamar a mis padres y como no, a mi mini yo: Rocío, mi mejor amiga. He escuchado sus gritos en medio de la calle, felicitándome y soltando también todo lo que llevaba dentro. Gracias por el apoyo, por estar siempre ahí, por aguantar horas de cola por mí y por todo, no hace falta decir más, caraculo. Ahora te toca el turno a ti, que sé que puedes y te lo mereces más que nadie. Que por pequeña que seas en tamaño, realmente eres muuuuuuuuuuuuuuuuu grande. También gracias a Víctor y a todos los que me estáis llamando, enviando mails y dejándome felicitaciones vía facebook. Gracias también a los que aún no lo habéis hecho y sé que lo haréis cuando os enteréis.

Perdonad los errores que puedan haber, pero no soy yo la que escribe, como he dicho, estoy de viaje en el limbo. Me da igual hoy el mundo, las malas caras, las malas palabras o que caiga un meteorito, hoy soy inmortal. Tengo una fuerza sobrenatural y no hay criptonita que eso me lo quite. Ahora toca estudiar fuerte y echarle un par. Preparaos porque dentro de unos años estaré dando por culo al mundo en algún lado, acordaos de estas palabras.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Un buen susto a la 1.10 am

Anoche me encontraba donde estoy ahora mismo: en mi habitación haciendo algo de poca irrelevancia en el ordenador. Tenía un aburrimiento encima que no me aguantaba ni a mí misma, el mismo que me lleva acompañando desde hace un par de meses. Pero todo esto se esfumó cuando a la 1.10 am sonó el telefonillo de casa.

Primer toque: alguien se ha equivocado, pensé.
Segundo toque: ¿qué horas son éstas para dar por saco con el telefonillo?
Tercer toque: ¡qué raro me parece esto ya! Y desperté a mi madre.

Ella, extrañada igual que yo, se levantó de la cama con el sonido del cuarto toque. Al llegar al recibidor cogió el auricular: -¿sí? ¿Quién es?- Tras esta pregunta, la vi empalidecer al tiempo que tartamudeaba mientras decía el nombre y los apellidos de mi padre: -sí, sí, vive aquí. Yo soy su mujer… De acuerdo, ahora mismo le llamo.

No había colgado aún y me dice que son los Mossos, que vienen en buscar de mi padre. En cuestión de dos segundos me llegué a preguntar veinte veces qué había hecho. Miré a mi madre y se lo pregunté. Su respuesta me dejó trastocada y pensé que me estaba ocultando algo: -¡un coche está a punto de caer encima del nuestro!

-¿Mamá qué dices?
-¡Ve a despertarle!

Corrí a la habitación y me lo encontré durmiendo plácidamente mientras movía los cimientos de todo el bloque de pisos con sus ronquidos. Empecé a zarandearle y a gritarle “¡papá, despierta!”, pero nada, que no había forma de que abriese los ojos. Así que pasé al plan b: darle hostias en el brazo. Después de unas cuantas medio abrió un ojo.

-Papá, están los Mossos llamando abajo y te buscan, ¡levántate!
Entre sueños me respondió: -no he hecho na’.- Y siguió durmiendo.
Volví a darle leches en el brazo hasta que abrió los dos ojos: -¡despierta! ¡Que te buscan los Mossos!- En ese momento abrió los ojos de par en par y dio un bote de la cama mientras me preguntaba que si le buscaban a él. A eso que llega mi madre y le dice: -te buscan porque un coche está a punto de caerse encima del nuestro, date prisa.- Mi padre y yo nos miramos extrañados.

Mi padre empieza a vestirse rápido y, como consecuencia de los nervios, se estaba poniendo los pantalones del revés. Le aviso y empieza a ponérselos bien. Él pregunta en voz alta: -¿un coche a punto de caerse encima del nuestro?- Y mi madre que dice: -un árbol, un árbol a punto de caerse encima del coche-. Nos quedamos fijos mirando a mi madre que parecía hablar en sueños: -¿mamá, no era un coche?

-¿He dicho yo eso?
-Sí.
-Ah, pues no. Es un árbol a punto de caerse encima del coche.

Mientras mi padre bajaba por el ascensor, me asomé a la ventana y vi el coche de los Mossos aparcado en la esquina de la calle y a uno de ellos dando vueltas sobre sí mismo. A los pocos segundos, escuché la voz de mi padre dándoles las buenas noches. Tras los saludos, el Mosso que daba vueltas sobre sí mismo, le explicó lo ocurrido:- es un árbol grande que está totalmente torcido y va a caer encima de su coche como no lo quite. Usted vaya andando que nosotros iremos en el coche y allí nos vemos.-
Tranquila al saber que realmente no había hecho nada, empecé con el cachondeo con mi madre:

-¡Hay que ver qué siesos son los Mossos!
-¿Por qué?
-¿Cómo que por qué? Ya que estaban le podrían haber llevado en la patrulla y así no tendría que haber cruzado solo el parque.
-¡Niña, déjate de tonterías! Imagínate que alguien lo ve.- Mi madre es lo más convencional que os podéis echar a la cara. Sigue teniendo la mentalidad de las mujeres de la época del franquismo.

Al rato vimos pasar a los bomberos y justo después apareció mi padre por el parque. Al subir, se estaba meando de miedo y de nervios. Nos confesó que pensaba que eran unos chorizos que querían robar el coche con llaves incluidas puesto que le sonó muy raro lo de un coche cayéndose encima de otro. Tras relatar sus miedos, dijo: -ya que estaban, podrían haberme llevado en la patrulla.- Mi madre se indignó y volvió a responder con sus miedos del famosísimo “qué dirán”.

A eso de las 12.30 de esta mañana, me pasé por donde mi padre había aparcado el coche para ver el árbol. El coche estaba en la calle del Dalí, poco antes de llegar a la esquina con Lo Gaiter del Llobregat. Los bomberos hicieron su trabajo y cortaron anoche el árbol y esta mañana se lo han llevado. La raíz se ve totalmente arrancada. Parece ser, que un camión le dio un buen golpe. A ver si mañana vuelvo a bajar y le hago una foto para ilustrar los hechos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

¡Qué alegría, qué alboroto que ha vuelto Gonzo!

Qué alegría me he llevado esta noche mientras veía el primer programa de la temporada de El Intermedio. Por fin, Gonzo ha vuelto a la pequeña pantalla y encima de la mano de Wyoming. ¿Qué más se puede pedir?

Descubrí a Gonzo, como la mayoría de los televidentes, en el CQC que presentaron Manel Fuentes, Arturo Valls y Juanra Bonet en Telecinco, perdón, quería decir Telecirco. Su papel, además de ir a eventos y poner en aprietos a famosos y a políticos, era el de conducir la sección ¡Proteste ya!, mi favorita del programa. Consistía en que los ciudadanos denunciaran diferentes irregularidades. Él tenía el papel de investigador, intermediario y de dar por saco al denunciado, en la mayoría de los casos, alcaldes y constructores.

Con el fin del ciclo de CQC en Telecirco, Gonzo fichó por Antena 3 para hacer de su sección en la anterior cadena, un programa presentado por él mismo: El método Gonzo. Reconozco que no lo vi demasiado, primero porque la mayoría de los días estaba en clase y segundo porque coincidía con SLQH, pero aún así, leía artículos de opinión sobre el programa o me metía en la web de Antena 3 para ver vídeos.

Al cabo de muy poquito tiempo, convirtieron el programa de investigación periodística, en uno más de la parrilla de Antena 3 y de Telecirco, es decir, en un programa de cotilleo. La temática del programa inicial pasó a convertirse en una simple sección del programa, en el que cada vez iban tomando más protagonismo Belén Esteban y compañía. Gonzo, al ver que su programa se estaba convirtiendo en telebasura, lo abandonó. Muchos periodistas, de los de verdad, le aplaudieron por su integridad y por no dejarse llevar por el dinero fácil. Poco después de su marcha, el programa se hundió y lo retiraron de parrilla.

Por eso le admiro y me alegra tantísimo volver a verle. Porque demostró ser un periodista de verdad, dejando de lado el pastizal que le pagaban por hacer algo que no le gustaba y que no iba con él. Por fortuna, ahora está en uno de los mejores programas televisivos del momento, y por qué no decirlo, de los últimos años. Ojalá tenga muchísima suerte al lado del equipo de El Gran Wyoming.