domingo, 24 de enero de 2010

Niños de papá

¿A quién nunca le han hecho sentirse inferior a alguien por el hecho de no tener dinero? ¿Quién no ha tenido ganas de gritar a alguien "¡eh! ¿Te crees que soy menos que tú por no tener dinero"? Pues eso es lo que me pasó anoche.

Quedamos para ir a un bar cerca de La Illa a tomar algo y ya sabemos lo que pasa por esa zona de la Diagonal, que sale gente pija hasta de debajo de las piedras. Señorones que se creen importantes por ir con un traje de Armani, señoronas que se creen diosas por llevar la piel de un animal en su abrigo para no pasar frío y nenes y nenas que hacen gamberradas y salen echando leches con sus motos, compradas por papá y mamá, por si al guardia jurado le da por seguirles.

Por otra parte estamos los chicos de barrio obrero. Esos que se van al Burger King y que si ven que están recogiendo se salen fuera a comerse la hamburguesa para no molestar, esos que para comer más cómodos se sientan en el suelo, pero claro, eso a los señores de Pedralbes no les gusta, así que llaman al guardia jurado del centro comercial para que los eche porque ahí sentados hablando y riendo no dan buena imagen al barrio. Así que el señor guarda jurado con muy mala leche nos echa mientras que a los nenes de papá que se la habían liado antes no les dijo ni mu. Esto lo único que provoca es que me siente en la puerta, ahí no me puede decir nada porque es un sitio público, ya que pertenece a la calle aunque a los señores no les siente bien y miren raro.

Cuando los que estaban comiéndose la hamburguesa acabaron, nos sentamos en un banco mientras esperábamos a una amiga que aún no había llegado. Para hacer más amena la espera nos empezamos a hacer fotos y a reírnos de cualquier cosa y eso parece ser que por aquellos barrios tampoco gusta.

Así que ya sabéis, si vais por Pedralbes queda prohibido reír, sentarse en el suelo y hacerse fotos. Tienes que estar con cara de siesa (recordemos que no se puede reír) pero sí que puedes hacer gamberradas. Eso sí, asegurate que tus papis te compren una moto para echar a correr porque si el señor guardia jurado se da cuenta que tus pantalones cuestan 15 euros y no 150 puede ser que le dé por correr detrás de ti.

miércoles, 13 de enero de 2010

Cuando a un punto y final le siguen dos puntos suspensivos

Hay historias que acaban con un punto y final. Historias que acaban cuando tienen que acabar y no se alargan más de la cuenta porque lo único que hacen es producir dolor, mucho dolor. Otras historias tienen un punto y seguido y durante ese punto la gente reflexiona y más tarde, para cuando la historia siga, la cosa mejora. Se aprende de los errores, se madura y se enfrentan juntos a los fantasmas del pasado o quizá no. Simplemente se olvidan y se dejan atrás.

Pero hay otra clase de historias. Esas historias que desde hace mucho deberían tener un punto y final por el bien de todos los personajes. Para que no sufran más. Pero ya sabemos que existen dos clases de personajes: los redondos y los planos.

Los redondos son aquellos que van evolucionando con el paso del tiempo, que luchan porque su situación mejore y que no se rinden nunca. Por otro lado están los planos. Esos que esperan y esperan y esperan y no ven que la vida se les escapa y aunque otros les destrocen la vida ellos siguen igual. No evolucionan y ese es el mayor de sus problemas. No se dan cuenta que pueden cambiar lo que deseen de su vida, que pueden ser felices, que hay más vida. No. Ellos prefieren seguir poniendo puntos suspensivos donde va un punto y final.

sábado, 9 de enero de 2010

El poder de la imaginación

¿Quién alguna vez no ha tirado de su imaginación a la hora de hacer un examen? Esto es lo que suele pasar cuando no tienes ni idea de lo que toca. Ése no tener ni idea puede deberse a varias causas como por ejemplo no haber estudiado, no entersarse de nada porque pasas o bien que el profesor pase de sus alumnos. En este caso esa es la respuesta.

Ayer tocaba recuperación de economía. A dicha recuperación debíamos presentarnos 19 personas (sí, suspendió casi toda la clase) pero tan sólo nos presentamos 7 ilusos porque si no teníamos ni idea en diciembre no la vamos a tener en enero. Así que con esta situación nos empezamos a tomar el examen a cachondeo, no se podía hacer otra cosa. Imaginación más invitar a cubatas al profesor para poder llegar al 5. Y es que cuando te da clase "el hermano tonto de Torrente" no se puede hacer más que aguantar y joderse.

A todo esto hay que sumarle que el examen era a las 15.30h (hora de la imperdonable siesta) y que llevaba un calmante para el cuerpo así que a saber las tonterías que puse o a lo mejor en ese estado puse cosas que hasta están bien ¿qué sabe nadie?

(Más adelante os haré un estudio de los profesores que tengo este año. Veréis en qué buenas manos está la educación [ironía en modo on])

lunes, 4 de enero de 2010

Cuando hay poquitas ganas de trabajar...

Hoy tenía planeado hablaros de otras cosas pero ha pasado algo esta mañana que me ha puesto muy de mala leche.

Anoche mi madre me encargó ir a comprar unas yogures y flanes a "El área de Guisona". Es una especie de mini supermercado alimenticio que aquí en Catalunya es bastante conocido y la calidad de sus productos es excelente y los precios cojonudos (no, no me han pagado pero las cosas como son). Pues bien me pongo en la cola y el hombre que lleva toda la vida en esa tienda justo cuando me toca a mí se levanta y le dice a su mujer que se ponga ella en la caja porque había llegado un repartidor y debía atenderlo. A la señora no es que le haya sentado muy bien tener que trabajar y con cara de perro se pone a pasar los códigos y a cobrarme pero comete un error y es que tan sólo me da una bolsa y aunque una no controle mucho eso de calcular hay cosas que son evidentes y es que todos los yogures y los flanes no cabían en esa misma bolsa. Así que por favor le he pedido que me diese otra bolsa y me suelta "¿es que no te cabe todo ahí?" para demostrarle que no meto los cuatro packs de yogur y efectivamente el último no cabía, se caía.

A la señora se ve que no le ha sentado muy bien no llevar la razón así que me hace con la mano que me espere. Espero. La señora que iba detrás de mí pasa y como no cabíamos me pego a la donde estaba mi compra y uno de los packs de los yogures se va a tomar por culo al suelo. La dependienta me mira con cara de odio y yo recojo los yogures del suelo que habían reventado. Se los doy y la mujer es cuando me suelta la otra bolsa así que guardo los flanes. Le digo que el suelo está manchado y ya la ira la comía. Así que llama a la otra dependienta y le dice "limpia el suelo porque como comprenderás no lo voy a hacer yo". La pobre muchacha sin rechistar limpia el suelo y me ha dado tanta pena que he ido a ayudarla pero me ha dicho que no, que ya lo hacía ella. Y ahí es cuando me suelta la mujer "simpática" que si me estoy esperando porque quiero que me abone lo de los yogures entonces le digo que no, que si se han caído ha sido por mi culpa, que los yogures estaban bien. Dicho esto un señor que estaba en la cola le dice "pero la chica había avisado que se iba a caer y usted no le ha hecho caso..." En ese momento la señora ya estaba encendida de ira y lo único que he hecho ha sido darle las gracias al señor y decirle que no merecía la pena.

Así que he vuelto a casa con tres packs de yogures y dos de flanes. Lo siento por la mujer que tenía que trabajar hoy y se ve que no tenía ninguna gana pero ante todo existe una cosa que se llama educación y más cuando se trabaja de cara al público.